viernes, 16 de marzo de 2018

TOMA MI MANO Y DÉJAME SALVARTE


 DIOS no guarda su amor para con nosotros,  siempre se da íntegro y fiel, camina con nosotros y extiende su mano cuando caemos o simplemente nos dejamos vencer,  DIOS siempre sale a nuestro encuentro, aunque en principio no lo podamos reconocer.

Una mano amiga, un abrazo sincero,  una voz de aliento,  una sonrisa que nos devuelva la alegría, forman parte de esas "caricias" de DIOS para con nosotros.

JESÚS nos dice a diario "toma mi mano y déjame salvarte", no existe dolor o tristeza,  dificultad o problema que no pueda ser superado con un poco de FE,  y es justamente en la FE donde CRISTO nos sujeta y nos abraza, su PALABRA nos da aliento y vida, es agua en el desierto y luz en la oscuridad.

La rapidez y el estrés que traen consigo los tiempos actuales evitan que veamos con claridad las señales diarias que DIOS pone en nuestro camino,  preferimos espejismos a realidades, olvidamos que DIOS se esconde detrás de lo sencillo y humilde,  que siempre esta cercano al alcance de nuestras manos, que siempre se brinda, que su mano extendida es eterna y firme.

La soledad, el trabajo o el estrés siempre van a tratar de nublar nuestra visión haciéndonos creer que estamos solos, que nadie se interesa por nadie, que el verdadero amor es una simple utopía y que el que tiene más vale más,  el corazón humano se deja tentar por la tristeza y cierra sus puertas al prójimo y a la FE.

Es justamente ahí, en medio de aguas profundas donde CRISTO sale a nuestro encuentro,  aunque no lo podamos ver bien, EL esta ahí, extendiendo su mano, sujetándonos en medio de la tormenta,  disipando las nubes para que pasen los rayos del sol.

A pesar de nuestra indiferencia y rebeldía JESÚS nos sigue diciendo a diario "toma mi mano y déjame salvarte ", siempre fiel,  siempre ahí,  siempre a nuestro lado.

Marce Miranda Loayza


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