El pasado 27 de julio se vivió en una parte importante de nuestro planeta uno de los eclipses lunares más largos y vistosos de los últimos años, en Europa, África, Medio Oriente, Asia Central y Australia millares de personas fueron testigos como por largos minutos la luna se "teñía de sangre", es decir se tornaba de un color rojizo debido a la conjunción de varios fenómenos astronómicos normales en este tipo de fenómenos.
Espacio de opinión con un toque de Fe, de Marcelo Miranda Loayza