viernes, 10 de abril de 2015

UNA SELFIE CON DIOS

El nuevo milenio trajo consigo nuevas formas de lenguaje y comportamiento que hace solo quince años eran prácticamente inexistentes e impensables, una de estas nuevas alternativas de comunicación son las famosas “selfies”, que básicamente son auto retratos tomadas con un teléfono móvil en las más diversas poses y circunstancias, la fiebre de estos ha llegado a tal extremo que en diversos países, en especial de occidente ya es considerado un trastorno obsesivo compulsivo.

Las selfies son una representación exacta de una sociedad hedonista e indiferente, que solo se complace con la autocontemplación, por ende su entorno le es indiferente, aburrido y hasta inexistente, de otra manera no se podrían comprender los autoretratos tomados en medio de desastres naturales o desgracias con sonrisas de por medio, ignorando prácticamente el dolor humano.

Al estar la juventud inmersa en una sociedad autorreferencial y excluyente, necesitan a gritos encontrar espacios para que estos sean reconocidos, para no sentirse tan solos, abandonados y para que alguien los escuche, no importa como, pero que los escuchen, de esta manera las “selfies” han ido evolucionando con el paso del tiempo, ya no son solo auto retratos, ahora vienen con algún tipo de leyenda filosófica de bolsillo, con ello piden a gritos un poco más de atención y de cariño, básicamente buscan el reconocimiento de su entorno, pero para que esto suceda explotan al 100% su sensualidad, es decir, mientras la “selfie” sea más provocativa más importante es la leyenda que se le adjunta y por ende tienen más “likes” en sus distintas  redes sociales. De esta manera la cultura individualista existente en este siglo 21 esta llevando a tres generaciones a desenvolverse en medio de desiertos y tristezas acompañadas de una “selfie” con bastoncito incluido y con el sello de alguna aplicación para teléfonos móviles.

Pero que pasaría si los jóvenes pensaran en sacarse una “selfie” con DIOS, para empezar creo que se pondrían un poco más de ropa para salir de manera apropiada en la foto en cuestión, no buscarían la mayor cantidad de “likes” posibles, ya que por el simple hecho de estar en un retrato con DIOS su corazón ya no necesitaría aprobación de nadie, por lo menos eso seria en el ideal de DIOS, pero si seguimos por este camino de auto idolatría y de egocentrismo al por mayor no dudo que las “selfies” serian a los pies de la Cruz o en el camino al  Monte Calvario, con sonrisas entupidas y con frases como “siguiendo a Jesús en su camino de sufrimiento, pero con una sonrisa”.

Escribo todo esto porque el egocentrismo e individualismo de nuestra sociedad es tan grande que ya no se ve en el otro a un ser humano, ya no se reconoce al prójimo, se lo ignora, pareciera que vivimos en una humanidad vacunada contra el dolor, donde lo único que importa es el YO y donde el TU sale sobrando.

Sigo pensando que las “selfies” son solo un síntoma más de una sociedad vanidosa que reconoce lo superficial como bello y relativiza lo importante o trascendente.

Deberíamos empezar a mirar más al otro y fijarnos menos en nosotros mismos, solo así vamos a poder desarrollar toda nuestra capacidad de amar y trascender, el egocentrismo de nuestra sociedad se esta convirtiendo en indiferencia que esta matando a miles de personas alrededor del mundo, pero esto pareciera no tener la importancia necesaria frente a nuestra inmensa vanidad.

Insisto, las selfies son un síntoma más de nuestra sociedad enferma y decadente que se empeña en construir castillos de arena alrededor del ser humano, condenándole al engaño, a la soledad y a la mentira.