La educación en general más que
un servicio al estudiante y por ende a la sociedad se ha convertido en un
simple negocio, en el que los dueños de las diferentes instituciones educativas
ven como fin ultimo el lucrar dejando de lado la cantidad y sobre todo la
calidad de conocimientos con los que los educandos salen del recinto educativo.
Son muy pocos los bachilleres que ingresan a una vida universitaria con las
armas suficientes para afrontar el reto de una educación superior, me atrevería
a decir que hasta un 80% de la totalidad de los egresados de colegio cambian de
carrera unas tres veces antes de los dos años de vida universitaria y
lamentablemente muchos de ellos simplemente fracasan en sus estudios y abandonan
la universidad.
El problema radica en que muchos
de los colegios y escuelas tanto publicas como privadas ven a su alumnado como
números y apellidos los cuales deben cumplir una tarea o un examen determinado,
los identifican como una fuente de ingresos sin los cuales la
entidad educativa simplemente no podría subsistir, lastimosamente es esta
dualidad la que ha llevado a la educación en Bolivia a un abismo de mediocridad.
Colegios y escuelas siguen
aplicando una educación basada en la repetición y en la memorización de
formulas y conceptos, los mismos que olvidan de manera casi inmediata una vez
finalizado la prueba o el examen, esta realidad le importa muy poco al profesor
y a la entidad educativa y por increíble que parezca al padre o madre
de familia, en resumidas cuentas la educación boliviana es una fabrica de
bachilleres en serie, los cuales salen a una vida universitaria a improvisar y lastimosamente a fracasar, pero esto no es en si el meollo del problema,
tenemos como dijimos una educación repetitiva, memorística y encima aburrida la cual ha ido dejando de
lado al ser humano, es decir la formación personal ha dejado de importar, si
bien la ley de educación 0/70 pone como parámetros de evaluación al SER y al DECIDIR a la hora de la
aplicación de estos parámetros los docentes en el día a día en el aula
simplemente no lo aplican, esto por varias razones, primero tenemos la
improvisación y la mala formación que se da en el PROFOCOM (programa de
formación complementaria) a los docentes, que en resumidas cuentas no es
más que una repetición de consignas del gobierno de turno, resultado,
profesores mal informados que confunden la disciplina con el ser persona y con
el ser humano.
A pesar del desconocimiento
general de la nueva ley de educación 0/70 tanto por parte de los padres de
familia como de los profesores, los diferentes colegios y escuelas se jactan
vanamente de estar aplicando dicha normativa, pero en la realidad simplemente
han cambiado el nombre de las materias, han cambiado la evaluación trimestral
a bimestral (porque no les quedaba otra) pero el fondo el contenido sigue
siendo el mismo, es decir memorístico, repetitivo y aburrido, lo cual hace que
los estudiantes se cuestionen con toda razón, ¿para que nos sirve el colegio?.
Lastimosamente no son pocos los padres de familia que
ven a la escuela o al colegio como un sustituto ideal para llevar la educación
de sus hijos, esto por muchas razones, familias destruidas, padres ocupados en
el trabajo, etc., para estos, mientras pasen más tiempo sus hijos en el colegio
es mejor, de esta manera delegan la responsabilidad de la educación de sus hijos
a la escuela.
En resumidas cuentas la educación
boliviana solo pone énfasis en la memorización y repetición de formulas y
conceptos, con esto no solo vende una educación mediocre la cual esta lejos de
fomentar las siete inteligencias que el ser humano puede desarrollar, sino que
también deja de lado la formación humana, espiritual y moral del educando, lo
cual indefectiblemente se refleja en la sociedad actual en que vivimos…..ya es
hora de cambiar, la posta la tienen que tomar para si las universidades, es ahí
donde puede darse el cambio necesario en la educación boliviana.