Y JESÚS LLORÓ (Jn. 11,35), es el versículo más pequeño de toda la Biblia, pero encierra una riqueza enorme dándonos lecciones enormes sobre el mensaje de CRISTO. El llanto de JESÚS no fue un llanto vacío, momentáneo y sin sentimientos, fue un llanto profundo, sentido y lleno de amor, si hasta los judíos se sorprendieron de ello, ya que las lagrimas que ESTE derramo traían consigo una carga emocional que trasciende inclusive el momento mismo en que se derramaron estas lagrimas, recordemos que este pasaje bíblico se da en el instante en que ve la tumba de su amigo Lázaro, llora no solo porque siente lo mismo que nosotros al perder a un ser querido, llora también porque ya presiente que su hora se acerca y por ende EL sufrirá los embates de la tortura y de la muerte, pero principalmente llora por amor, un amor que se propaga en el tiempo hasta lo infinito. Muchos todavía no pueden concebir a un DIOS que llora ante algo que tendría que resultar simple y hasta insignificante como es la ...
Espacio de opinión con un toque de Fe, de Marcelo Miranda Loayza