La figura del mal, del demonio y de apariciones fantasmagóricas son altamente reconocidas dentro de la mayoría de las religiones tradicionales existentes, desde las creencias precolombinas hasta las tradiciones judeo cristianas, tienen espacios importantes dentro de sus visiones y doctrinas de FE que se ocupan única y exhaustivamente sobre el mal y sus implicaciones dentro de la vida de las personas. El ser humano vive en constante lucha con sus “demonios interiores” que no es más que los instintos negativos y oscuros con los que convive el hombre, ya que este definitivamente se debate entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad, dependiendo únicamente de el si opta por un camino u otro como las drogas, el alcohol, los delitos y actitudes negativas. Son solo unos pocos ejemplos de las múltiples tentaciones con las que se tiene que coexistir en nuestra sociedad globalizada donde no solo se universaliza la información y el conocimiento sino también un sin fin de deli...
Espacio de opinión con un toque de Fe, de Marcelo Miranda Loayza