lunes, 21 de febrero de 2011

LAS LECCIONES QUE NOS DEJO EGIPTO


Antes de empezar a redundar sobre todo lo que se dijo y que probablemente se seguirá diciendo en lo referente a los conflictos que tuvieron lugar en Egipto, creo que es bueno empezar a reflexionar no solo en la coyuntura reciente que llevo al pueblo egipcio a salir a las calles pidiendo por mayor democracia y menor corrupción, la mayoría de las cadenas televisivas solo se enfocan en las revueltas populares, la posición de Washington e Israel sobre el tema y el futuro del precio del petróleo.

Tuvieron que pasar 30 largos años en los cuales el señor Hosni Mubarak se enriqueció hasta el extremo a fuerza de corrupción y constante saqueo de los recursos de Egipto, todo esto avalado aunque no crean por agrupaciones políticas con inclinación socialista y por el Gobierno de los EEUU, eso nos demuestra que a la hora de contar los billetes o de repartirse el planeta cual juego de risk no importa la posición política sino más bien la cantidad de beneficios y dólares que se pueda sacar, por un lado unos se dicen amigos del pueblo, y por el otro se autonombran paladines de la democracia, demostrando con ello hasta donde puede llegar su hipocresía.

Otro tema a reflexionar es hasta que punto un régimen cualquiera que sea su inclinación política deba encaramarse en el poder de un determinando país sin llegar a vulnerar las libertades fundamentales del ser humano ya que no se puede llegar a reprimir el pensamiento o las distintas posiciones políticas bajo el argumento de que se trabaja por el pueblo, puesto que la historia misma tarde o temprano se encarga de desenmascarar estos regímenes que al final se tornan en gobiernos dictatoriales y absolutistas.

Lastimosamente existen varios ejemplos de lo anteriormente mencionado en Latinoamérica, Cuba es uno de ellos, donde a pesar de que ya pasaron 51 años de la revolución cubana las condiciones de vida en la isla lejos de mejorar más bien empeoraron, sin trabajo ni libertad de expresión el pueblo cubano se debate día a día entre aferrarse al romanticismo que emana de la revolución y de las emblemáticas figuras del “Che” Guevara y de Fidel Castro y las ansias de libertad con días mejores para Cuba, otro ejemplo son los ya 12 años de Hugo Chávez en la presidencia de Venezuela, ahí nos topamos otra vez con una figura romántica de revolución, lo triste es que uno de los países más ricos del mundo en petróleo y gas natural decreció en 1.9% el 2010, ¿Cómo es posible eso?, la respuesta es fácil, mal manejo económico y pésima redistribución de los ingresos del Estado. Es hora de dejar de creer en el encandilamiento y el romanticismo de procesos revolucionarios que lamentablemente solo han ahondado la brecha entre los pobres y los ricos, dejando a su paso hambre y restricciones a la libertad, una revolución que deja a su pueblo sin comida y sin derechos no es tal, es mera dictadura.

El poder envilece, esta es una realidad triste pero cierta, y cuando este se interpone entre los gobernantes y su pueblo se genera una desconexión que puede llevar al colapso del poder político, los síntomas de la angurria por el control absoluto y su terquedad para no dejarlo son muy claros, restricciones a la libertad de expresión convencionales y no convencionales (Internet), bombardeo mediático sobre las bondades de la revolución, manejo a la perfección de los índices macroeconómicos olvidándose así de la economía del pueblo y sus vastas necesidades, el control del abastecimiento de alimentos, persecución a voces disidentes etc., etc., etc. , acá en Bolivia se están dando lamentablemente estos síntomas de totalitarismo, y por favor no me digan de que se trata de los dolores del proceso de cambio, pues creo que el norte de este proceso se esta perdiendo para remplazarlo por un régimen totalitario, ciego y sordo

Cualquiera que sea el estado o la nación, que en su afán renovador y revolucionario vulnere los más básicos principios de libertad y libre expresión y deje a su pueblo sumergido en hambre y necesidades esta traicionando a su propia gente y por ende tarde o temprano terminaran aprendiendo las lecciones que dejo Egipto