En toda la historia de la salvación siempre fue DIOS quien por voluntad propia decide revelarse al ser humano, de una u otra forma DIOS es quien sale a nuestro encuentro, solo basta recordar el pasaje de la zarza ardiente (Éxodo 3:1-4:17), o la revelación de DIOS a Abraham (Gen. 12), en todo caso el encuentro de DIOS con el ser humano se vuelve una constante en la vida de este. La continua revelación de DIOS hacia la humanidad no es más que la manifestación de su amor incondicional hacia su criatura, es por esto que ESTE sale una y otra vez al encuentro del ser humano, a pesar de que el hombre muchas veces omita o no entienda la revelación de AMOR de DIOS.
Espacio de opinión con un toque de Fe, de Marcelo Miranda Loayza