lunes, 25 de octubre de 2010

AL PIE DE LA CRUZ


La suerte de Jesús ya estaba echada luego de que el poder político y religioso de la época decide conspirar para la aprensión de este, la intención de los poderosos no era darle un simple castigo, ellos querían para aquel que se llamaba así mismo Hijo de Hombre (Mc.2,10) la pena de muerte en cruz y así fue.

Los seguidores de Jesús se contaban por miles, ya que a parte de los 12 apostolotes existía una gran multitud que se juntaba alrededor de EL para oírlo predicar (Jn. 6:5-13), lo curioso es que de esta gran cantidad de personas solo quedaron cuatro mujeres valientes, entre ellas su propia madre y el más joven de los discípulos, los demás simplemente brillaron por su ausencia, talvez por el miedo de ser relacionados con el condenado a cruz o simplemente para salvaguardar sus propias vidas dejando a su suerte a aquel al que le prometieron su lealtad y amor incondicional. Al final solo quedaron esas cuatros mujeres y un joven, como siempre la figura femenina se mantiene fiel a sus convicciones sin importar posibles represalias, el amor y la lealtad de una mujer que cree y siente sobrepasa cualquier obstáculo ya que no se detiene a medir las consecuencias y es que actúa por amor y el amor todo lo puede, ni que decir de los jóvenes, un joven comprometido con una causa, con su FE es inquebrantable a pesar de los múltiples tropiezos que siempre ofrece la vida, me imagino que son por estas razones que estadísticamente el grueso de los fieles cristianos esta conformado por mujeres y por jóvenes.

Ahora bien, si las mujeres y jóvenes conforman una gran parte de la comunidad cristiana, resulta contradictorio que los lideres religiosos tengan una marcada desconfianza sobre las apreciaciones e ideas de estos, en particular en el caso de la Jerarquía Católica existe una especie de menosprecio, alegando por una parte el genero y por otra la corta edad y por ende la falta de “experiencia” y “doctrina”, !por Dios¡, si es justamente esto lo que los hace tan valiosos, la mujer de por si, es decir por “genero” actúa y piensa de manera mas clara ya que a sus decisiones siempre pone esa pizca de amor que tanto nos hace falta, y la falta de experiencia y doctrina hace que nuestros jóvenes no se encuentren maleados ni adoctrinados por una mentalidad religiosa que lastimosamente cada día se hace más y más corrupta.

Definitivamente no entiendo la terquedad del actual Papa Benedicto XVI de querer llevar de nuevo a la Iglesia a los tiempos de la antigüedad, donde solamente el Sumo Pontífice tenia para si toda la autoridad y todo el poder, relegando a los fieles a un ultimo plano incluyendo a las mujeres y a los jóvenes, ejemplo de ese retroceso es el cambio en los símbolos papales en el escudo de este, con lamentable asombro el mundo católico vio como se retomaba la figura de la tiara (una inmensa corona de tres niveles con una gran cantidad de piedras preciosas incrustadas en ella) los tres niveles representan los tres poderes que detentan los pontífices: el magisterio (definir qué es la verdad), santificar (perdonar los pecados y administrar los sacramentos) y gobernar (la Iglesia católica).

Siguiendo lo expuesto y tomando en cuenta que fueron exactamente los poderes políticos y religiosos los que finalmente condenaron y ejecutaron a Jesús resulta sorprendente que los que se dicen regentes y administradores de la FE del cristianismo católico sean exactamente los mismos poderes que lo llevaron finalmente a la cruz, definitivamente existe una marcada incoherencia entre las enseñanzas del evangelio, con la manera actual en que se vive la FE dentro de la jerarquía eclesial, en el primero Cristo reniega de la corrupción religiosa y política alejándose de ambos y denunciando los abusos que perpetraban estos hacia su pueblo, mientras que la jerarquía romana se codea a diario con los poderes políticos, conformando una religión que discrimina a más no poder a una buena cantidad de los llamados fieles, volviendo a vender a su Señor por unas cuantas monedas de plata.

Como vemos la cosas no han cambiado mucho, al pie de la cruz siguen las mujeres valientes y los jóvenes avezados, firmes en su FE, mientras que los poderes políticos y religiosos continúan condenando y crucificando a aquel que dicen seguir.