lunes, 18 de octubre de 2010

EL CORAJE DE LLAMARSE MINERO


La última semana el mundo entero vio con lágrimas en los ojos como un grupo de 33 mineros de la mina San José (Chile) volvían a la vida luego de estar 70 días atrapados a casi 700 metros de profundidad, al estar la sociedad en su conjunto “conectada” y “globalizada” las imágenes del rescate tuvieron un impacto mundial nunca antes visto, es más me atrevería a afirmar que el rescate de los 33 mineros fue la noticia más vista y comentada en lo que va del siglo XXI, inclusive ya se habla de películas, libros, y series televisivas que relaten las experiencias de estos en el cautiverio de la mina, sobre la exposición mediática de los mineros y de las acciones realizadas por el gobierno chileno para concretizar el rescate existen varias voces encontradas, algunas a favor y otras no tanto, lo que a mi opinión me parece digno de destacar fue la voluntad férrea de rescatar a los “33” con vida, y eso es algo que debe trascender a cualquier ideología política ya que la vida de cualquier ser humano sobrepasa a las distintas ideologías y militancias existentes puesto que no existe valor más preciado que el “don de la vida”.

El “ser minero” definitivamente es uno de los trabajos más sacrificados y riesgosos que conoce el ser humano, la mayoría de las veces mal pagado, con condiciones de trabajo precarias y con expectativas de vida muy bajas, los hechos ocurridos en la mina San José, deben llevar a las distintas autoridades a nivel mundial a una profunda reflexión sobre los niveles de riesgo en las minas, revisar en detalle los protocolos de seguridad para así evitar cualquier tipo de contingencia, no puede ser que por el solo hecho de ser minero, estos estén sobre expuestos a accidentes los cuales ponen en serio riesgo sus vidas, otro factor preocupante es la inestabilidad laboral que sufren estos en especial en la pequeña y mediana minería, donde a los dueños de las minas no les tiembla la mano a la hora de despedir o cesar en sus funciones a los trabajadores, todo esto no es algo nuevo, más al contrario son situaciones a los que los trabajadores mineros son expuestos desde hace siglos y creo que es hora de cambiar esta situación.

Los mineros rescatados de la mina San José ahora pueden gozar de una nueva vida en compañía de sus familiares y amigos, con un reconocimiento mundial nunca antes visto, los “33” tienen un futuro casi asegurado, pero no nos olvidemos de los cientos de miles de trabajadores de mina que día a día arriesgan sus vidas en las entrañas de la tierra, solo vasta con darle una pequeña mirada a las estadísticas de accidentes de mina en el transcurso de la historia de la minería mundial para saber que son muy pero muy pocos los que logran salir con vida después de un catástrofe en interior mina.

El regreso a la vida de los mineros en Chile debe ser visto como ejemplo de lucha por la subsistencia, salvando diferencias políticas e ideológicas, pues creo firmemente que frente a la vida cualquier desencuentro queda reducido a un segundo plano, realmente espero que el impresionante rescate de los mineros de la mina San José no quede solo como una anécdota más de la cual se puede sacar algún tipo de beneficio, sino que ponga en el tapete mundial las paupérrimas condiciones de trabajo, no solo de los mineros, sino también de muchos otros trabajadores y trabajadores que sufren condiciones inhumanas de trabajo, y que por culpa de la necesidad y la urgencia de llevar un poco de pan para sus familias las terminan aceptando mientras otros se hacen ricos con el sufrimiento de esta gente, es tiempo de poner un alto a la explotación laboral, al abuso en definitiva, al dolor de millones de trabajadores pobres alrededor del mundo.

Como pequeña conclusión puedo señalar que no es fácil ser minero, realmente las personas que se dedican a este noble y corajudo oficio merecen toda la admiración y el respeto posible, también es bueno recordar que los trabajadores de mina siempre fueron pioneros a la hora de pedir reivindicaciones laborales justas, soportando largas jornadas de huelga con represiones policiales y laborales, en fin, ser minero definitivamente es sinónimo de coraje, de valentía y de lucha,

Realmente muy pocos tiene para si el honor y el coraje de llamarse minero