lunes, 4 de octubre de 2010

LOS GOLPES DE ESTADO TIENEN QUE PASAR A LA HISTORIA


El continente latinoamericano durante gran parte del Siglo XX estuvo condicionado por la gran cantidad de golpes militares que tomaban el poder político y económico por medio de las armas, generalmente argumentando que “la patria los llamaba para salvaguardar los bienes públicos a favor del pueblo”, es así que en la región la mayoría de los países por no decir todos vivían bajo la sombra del terror, de la represión, de las torturas y asesinatos.

La causa principal de estos “cuartelazos” o levantamientos militares tiene que ver sin duda con el climax de la guerra fría, al estar Latinoamérica cercana geográficamente a EEUU, la política de estado de los distintos gobiernos norteamericanos vieron con buenos ojos, y es más coadyuvaron y financiaron a la mayoría de estos regimenes defactos, para así impedir que algún país de la región se alineara con las políticas soviéticas como había ocurrido con CUBA, para imposibilitar ello no se escatimo en gastos ni en recursos, recién a finales del siglo XX y principios del siglo XXI empezaron a salir a la luz los detalles de las operaciones militares en Latinoamérica, el funesto plan cóndor y la “ayuda” y entrenamiento que recibieron las fuerzas represoras por parte de criminales nazis que se refugiaron en el continente.

Con la llegada definitiva de la democracia y el estado de derecho la región vivió tiempos de relativa calma, y muchos llegaron a pensar que los golpes de estado ya habían pasado a la dolorosa historia del continente latinoamericano, si bien los golpes militares dejaron de ser pan de cada día, la región no dejo de ser conflictiva ni mucho menos, un sin fin de revueltas populares se dieron en América Latina durante la ultima década, mismas que cambiaron el rumbo político, económico y social del continente entero, se vivieron épocas de tensión entre pequeños grupos encaramados en el poder los cuales relegaban a la gran mayoría de la población latinoamericana y varios grupos sociales y políticos con ideologías de izquierda que buscaban una sociedad más equitativa e incluyente en una región plagada de pobreza y vendida al extremo a intereses externos y supeditada a las malas recetas económicas del F.M.I y del BANCO MUNDIAL.

Legado el cambio de timón en materia económica y política la región entera se vio envuelta en una cierta calma, los diversos procesos de transformación empezaron a dar sus primeros pasos y también sus primeros frutos, los golpes de estado ya eran parte de la historia, lastimosamente el 28 de junio de 2009 varias fuerzas militares derrocaron al presidente hondureño Manuel Zelaya expulsándolo del país generando con ello un sin fin de reclamos por parte de la comunidad internacional, lastimosamente los ruidos de sables y botas habían vuelto a incomodar a toda la región.

El 30 de septiembre del presente el mundo entero vio con asombro una especie de revuelta policial en Ecuador, los motivos y las circunstancias de la misma todavía no están del todo claras, la democracia en la región volvió a estar en peligro.

Los hechos de violencia existentes tienen que llamarnos profundamente a la reflexión, si bien los cambios de timón en la conducción del continente latinoamericano eran y todavía son extremadamente necesarios, por el solo hecho existir todavía índices elevados de pobreza y mortalidad entre otros, estos cambios deben darse sin ningún tipo de afán revanchista, todo cambio siempre trae consigo cierto malestar en varios sectores de la población, son como dolores de parto de una nueva sociedad, los cuales deben ser paleados por oportunas gestiones gubernamentales para así evitar susceptibilidades y malos entendidos, los consensos con otras fuerzas políticas y sociales deben ser constantes y abiertas, ya que la hegemonía política bajo ningún punto de vista es aconsejable, ya que la tentación del abuso del poder puede llegar a ser contraproducente (de este tema en particular me ocupare más tarde), vuelvo a repetir los consensos y el dialogo deben y tienen que ser la única vía para consolidar los procesos de cambio que se están dando en la región.

Los golpes de estado tienen que pasar a la historia ya que el único camino existente para construir una sociedad más inclusiva, digna y equitativa es el respeto a la democracia y a la decisión soberana de los pueblos.