Siempre que se opina sobre religión y política se piensa que estas dos realidades son antagónicas, es decir, que ambas se oponen, la primera supuestamente solo debería interesarse por la salvación de las almas y la segunda por los asuntos terrenales relativos a la organización de la sociedad y de la resolución de sus problemas, nada más falso que esto, ya que si revisamos un poco la historia de la humanidad encontraremos que todas y cada una de las civilizaciones antiguas fundaron sus naciones y ciudades sobre preceptos religiosos, de ello existen ejemplos varios, Roma, Egipto, Aztecas, Quechuas etc., todas estas naciones e imperios tenían una organización política basada en hechos religiosos puntuales, es decir, cimentaron toda su estructura económica, política y social sobre una visión teocrática, por ende, eran sus dioses en persona los que guiaban los destinos de estos pueblos, representados en la persona de sus respectivos líderes. Si nos volcamos un momento ...
Espacio de opinión con un toque de Fe, de Marcelo Miranda Loayza