La vida en sociedad debe ser regulada por la norma legal, la misma que emana de acuerdos y necesidades sociales, la política como tal en este sentido vendría a ser la fórmula permisible y consensuada de la administración de la violencia, resguardando con ello una adecuada vida en sociedad. Las personas creyentes no pueden, ni deben mantenerse absortos a situaciones puntuales del quehacer político, es más, deben enriquecerla con una mirada de FE para así coadyuvar en la construcción de una sociedad más justa y solidaria.
Espacio de opinión con un toque de Fe, de Marcelo Miranda Loayza