viernes, 29 de julio de 2016

EN EL TIEMPO DE DIOS

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El paso del tiempo siempre a sido una preocupación para el ser humano, se lo quiere controlar o por lo menos administrar de la mejor manera, muchas veces el reloj se convierte en nuestro peor enemigo y en otras en nuestro mejor aliado.

La inmediates de los medios de comunicación hace que nuestra sociedad vaya a un ritmo acelerado, queremos que todo se nos de cuando y como queramos, el aquí y ahora a suplantado a la paciencia y el individualismo a la caridad. 

Este "aceleramiento" de la sociedad y del diario vivir deja poco espacio para la reflexión, la paciencia y la , tratamos de amoldar a DIOS a nuestras necesidades, queremos que este actúe de forma inmediata en nuestras vidas y olvidamos con ello que DIOS tiene su tiempo y que este es perfecto para nosotros.

El tiempo de DIOS es perfecto, no se mide por el aquí y ahora, ya que trasciende el tiempo humano, se manifiesta a través de la historia de salvación, construye paciencia, solidaridad y oración, es perfecto y eterno.

El tiempo de DIOS requiere paciencia y FÉ, no se mueve a través de las redes sociales ni va según el capricho humano, esperar en DIOS definitivamente remplaza el inmediatismo con la esperanza y el individualismo por la solidaridad, DIOS tiene su tiempo para con nosotros, su voluntad es perfecta y agradable, aunque en principio no lo veamos de esta manera. 

El tiempo de DIOS es perfecto y preciso, se manifiesta a lo largo de nuestra historia, nos salva y nos anima, nos ilumina y acaricia, vivamos disfrutando nuestro tiempo sabiendo que DIOS camina con nosotros, administremos nuestro tiempo con base en el amor y la caridad, sin fijarnos en el reloj pero con la vista bien puesta en la eternidad. 

Marce Miranda Loayza