sábado, 13 de septiembre de 2014

EL PODER DE LA ORACIÓN

                                       
Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo bajo el cielo (Eclesiastés 3,1)

La vida es un cúmulo de tiempos que se van dando desde su inicio hasta su fin, por ejemplo la concepción tiene su momento al igual que la muerte, pero entre ambos extremos existen un sin fin de tiempos y momentos que van forjando la personalidad humana, entender esos tiempos  es esencial para el ser humano, de lo contrario no podría sobrellevar los momentos de tristeza ni apreciar los tiempos de alegría.

Si bien el ser humano va a experimentar momentos de tristeza y frustración de igual manera va a tener momentos de felicidad y alegría, en ambos casos es necesario tener presente a DIOS en la oración, en momentos de tribulación es justamente DIOS el único que puede llegar a poner sosiego y calma al corazón humano, de lo contrario la desesperación y la soledad serian insoportables, en cuanto a los tiempos felices vuelve a ser DIOS quien construye en el  corazón humano paz y sosiego para que no nos embriaguemos con las alegrías y victorias, lastimosamente la sociedad actual se ha empecinado en sacar de lado a DIOS ya que este siempre incomoda, cuestiona y da esperanza a los que no la tienen, un DIOS así en este siglo 21 no es bien visto, no son pocos los que prefieren una humanidad sin esperanza y amor y para ello es necesario tratar de acallar a DIOS.

En todo caso a pesar de los múltiples obstáculos que pone la sociedad para que el ser humano no logre acercarse a DIOS, este siempre encuentra modos de salir a nuestro alcance como en los caminos de EMAUS; uno de esos caminos en el que EL sale a nuestro encuentro es la ORACIÓN, pero no la oración realizada con velas de colores para invocar a la suerte o a los “ángeles”, hablo de la ORACIÓN hecha con amor, entregando todo el corazón, tratando de ser sinceros, construyendo un lazo de amor y de unión con DIOS, tanto para los buenos momentos como para los malos, es justamente este lazo de amor entre EL CREADOR y la mujer u hombre de FE el que genera una respuesta de la divinidad, una respuesta poderosa que construye el camino de salvación.

En este siglo 21 medio loco en el que nos toca vivir se trata por todos los medios de minimizar el PODER DE LA ORACIÓN, ya que no entra en la lógica actual, pero a pesar de ello su poder es innegable, los milagros si existen, DIOS se sigue manifestando entre nosotros mostrándonos su AMOR y su PODER, una persona habituada a la oración tiene indudablemente un corazón más fuerte capaz de resistir las tentaciones efímeras que vienen con el poder o el dinero y capaz de enfrentar los momentos de tristeza y de dolor que vienen ligados a la soledad o al dolor, en todo caso la oración tiene el poder para cambiar el curso de nuestras vidas, de hacernos mujeres y hombres de bien y hasta de poner milagros en nuestro diario vivir.

Para orar hay que abandonarse a la providencia divina, confiar en que sus designios siempre serán los más adecuados para nosotros, pero a pesar de ello la oración es un medio poderoso de intersección donde nosotros confiados en la Palabra de Cristo, pedimos, llamamos y buscamos superar nuestras necesidades, mediante la oración ponemos nuestros anhelos y esperanzas en conocimiento de DIOS para que EL en su infinita bondad nos conceda las gracias que le pedimos, por ende no es descabellado llegar a pensar en milagros, ya que DIOS es un DIOS de milagros, de esperanzas, de sueños y de amor, DIOS es nuestro inicio y nuestra meta por lo cual resulta hasta lógico afirmar que nuestra vida y nuestro camino va a estar plagado de milagros.

La oración tiene poder, el amor tiene poder y DIOS sigue siendo el SEÑOR de nuestras vidas, hablemos con EL mediante la oración y construyamos nuestros milagros diarios confiados en su AMOR

Que así sea…