martes, 20 de mayo de 2014

POR LOS CAMINOS DE EMAÚS

Luego de la pasión de JESÚS en la cruz, dos de sus amigos (discípulos) iban caminando cabizbajos a un pueblo llamado Emaús, la Biblia señala a Cleofas como uno de ellos, la identidad del otro es un misterio, aunque no pocos teólogos se han atrevido a señalar que era el mismo Pedro el otro que se apartaba de Jerusalén camino a Emaús.

Este pequeño pueblo se encontraba a unos 12 kilómetros de Jerusalén, la experiencia de ver a su MAESTRO torturado y crucificado debió haber sido verdaderamente traumática para todos los amigos y seguidores de JESÚS, el miedo, la duda, la pena y la desesperación indefectiblemente debieron haber hecho presa de todos los que se decían amigos de CRISTO, por ello la idea de abandonar el epicentro de tan dolorosos hechos no resulta para nada descabellado.

Todos en diferente grado hemos pasado por momentos duros y tristes a lo largo de nuestras vidas, donde la pena ,el dolor y la duda han inundado nuestro corazón, cegándonos de ira y desesperanza, pero es justo en estos momentos donde CRISTO sale a nuestro encuentro, es EL quien nos busca una vez más para explicarnos la grandeza de la voluntad de DIOS, para decirnos que por más dura que sea la prueba siempre hay esperanza, todos hemos pasado por los caminos de Emaús de alguna u otra manera y al igual que los dos del relato bíblico no hemos podido reconocer a JESÚS en un principio, mucho más en este siglo 21, donde la inmediatez y el egocentrismo hacen presa fácil del corazón humano, cada vez más deshumanizado y egoísta,  no reconocemos al prójimo ni al amor y por ende mucho menos a DIOS, pero a pesar de esto SU HIJO sigue empeñado en explicarnos los designios de SU PADRE.

Somos insensatos y lentos de corazón tal como lo señala El Evangelio, no entendemos no solo las escrituras sagradas, tampoco entendemos las maravillas que DIOS pone en el día a día en nuestras vidas, nos cuesta concatenar todas sus maravillas, decaemos en las pruebas y nos vanagloriamos en los triunfos.

Si bien es cierto que desfallecemos y perdemos muchas veces la esperanza debemos seguir el ejemplo de aquellos dos de Emaús que cuando ese desconocido que les movía el corazón con sus palabras y explicaciones hizo el ademán de seguir su camino le dijeron de manera INSISTENTE, “quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado”(Lc. 24, 29-30), si seguimos la línea de los evangelios veremos que inmediatamente después de esta petición JESÚS se sienta con ellos, BENDICE la mesa y PARTE EL PAN y se los reparte, la ecuación es simple, tenemos que insistir y seguir insistiendo para que CRISTO se quede con nosotros, y EL bendecirá nuestra mesa y nos repartirá de su PAN, y por ende las fuerzas volverán a nosotros porque lo habremos reconocido como nuestro SEÑOR y SALVADOR.

Como dije todos hemos pasado y seguiremos pasando por los caminos de Emaús y de igual manera una y miles veces JESÚS saldrá a nuestro encuentro para mostrarnos el camino, para explicarnos nuevamente porque pasan ciertas cosas, nuestro senda esta llena de violencia, guerras, dolor, cosas que nosotros no podemos comprender ni entender, el porque de tanta muerte y miseria,  debemos admitir que muchas de estas cosas son provocadas por nosotros mismos pero que a pesar de ello, JESÚS sigue creyendo en nosotros, DIOS sigue creyendo en nosotros, es hora de que nosotros comencemos a creer en nosotros mismos.


El camino de Emaús seguirá siendo recorrido por todos nosotros, de ida y vuelta, de ida llenos de tristeza y dolor, de vuelta llenos de esperanza y FE al saber que CRISTO también camina con nosotros en ambas direcciones, guiándonos, llevándonos y sobre todo AMANDONOS.