martes, 3 de julio de 2012

CUANDO TODOS DECIDEN CALLAR

“Cuando el silencio se hace cómplice de la ilegalidad este termina siendo la principal arma del mal, del pecado, de la oscuridad”


Bolivia en los últimos años ha venido siendo presa de delitos ligados a la trata y tráfico de personas, lo curioso de esto es que si bien estos delitos toman cierto ribete mediático no se hace nada a profundidad para parar esta amenaza latente en contra de niñas, niños y jóvenes, nadie se atreve a ponerle de una vez el cascabel al gato ya que el miedo hace presa no solo de las autoridades judiciales sino también de la ciudadanía en su conjunto.

Existen dos formas bien marcadas de trafico humano, la primera son las famosas “agencias de empleo” las cuales ofrecen viajes al extranjero, trabajos con remuneraciones jugosas con papeles y viáticos en especial para jovencitas que oscilen entre 10 y 25 años, luego de caer en estas promesas las jóvenes son llevadas al exterior donde son despojadas de sus papeles correspondientes (pasaportes y/o cedulas de identidad) y de todo fondo económico para luego ser usadas en hilanderas o fabricas en el mejor de los casos ya que muchas de ellas son vendidas para fines sexuales ligados a la prostitución, como dije, todos saben de ello, pero nadie se anima a por lo menos preguntar por la legalidad de estas “agencias de empleo”, no hace falta ser una mente brillante para darse cuenta que estas están ligadas directamente con una delincuencia organizada ligada a la trata de personas, de estas “oficinas de empleos” existen miles y pareciera que el “negocio” da buenos dividendos ya que estas proliferan por todas las ciudades del país.

La segunda forma en que estos delitos vienen proliferando es el secuestro los cuales se dan en plena vía pública y a plena luz del día, de alguna forma niñas, niños y jovencitas son obligadas por sus captores a acompañarlos para luego desaparecer, lastimosamente este tipo de delitos se ha hecho tan frecuente que no pasa ni una semana sin que salga a luz la desaparición de alguno de estos, de los cuales lastimosamente en la mayoría de los casos nunca mas se vuelve a saber.

Estos delitos si bien no son nuevos todos saben que están estrechamente ligados al narcotráfico, son parte de un mismo cuerpo delictivo que va carcomiendo no solo a la sociedad boliviana sino también a toda la humanidad, también es bien sabido que estas organizaciones gozan del favor de los órganos judiciales y policiales, de lo contrario como se explicaría la angustiosa parmosidad con la que estos se mueven cuando se trata de estos delitos. Al tratarse de actividades con una sólida organización criminal por detrás muy pocas son las personas que se atreven a denunciar abiertamente a estos delincuentes ya que en la mayoría de los casos la gente que se anima a investigar estos delitos son amenazados de todas las formas posibles.

La legislación boliviana e internacional lanza periódicamente un sin fin de leyes cuyo fin es el de penalizar estos hechos delictivos, si bien las normas legales están muy bien armadas estas lastimosamente carecen de una aplicabilidad real, no por una mala estructura de la ley sino por los actores que administran la misma y la falta de voluntad política de frenar a estos delincuentes, fruto de esto es que en los últimos 10 años estos actos delictivos se han incrementado en un 92,2 % y es que estos delitos son desgraciadamente el tercer negocio más rentable a nivel mundial lo que dice muy mal de la sociedad en la que vivimos.

La oscuridad no puede ni debe llegar a tapar la luz de la verdad, las sombras no pueden ni deben llenarnos de miedo y temor, no se puede callar ante estas atrocidades de una humanidad sucia y absurda donde se trafica con la vida misma, es hora de hacer algo, es hora de alzar la voz, es hora de poner luz ante tanta oscuridad, cuidado DIOS mismo nos termine juzgando por nuestra falta de acción.