lunes, 2 de abril de 2012

ANTES DE QUE EL GALLO CANTE

Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo (Mt. 26: 34 – 35)



Vivimos en una sociedad altamente hipócrita y materialista, se condena a todos aquellos que consideramos diferentes, peligrosos, negamos la existencia de DIOS porque resulta molesta para el materialismo exagerado que nos rodea, idolatramos al poder, al dinero o a la tecnología, olvidándonos así de lo trascendente e importante.

Dándole una mirada rápida a la realidad actual veremos que una gran cantidad de niñas y niños mueren por falta de agua potable, miles de mujeres son violadas, asesinadas y vendidas como mercancía, el tráfico de drogas sigue en aumento.

Lo curioso de todo esto es que pareciera que poco a poco nos hemos idos acostumbrando a vivir entre las sombras, el miedo y el silencio silencian a la luz de la verdad, todos dicen sentirse abrumados e indignado, eso si en el confort de sus casas, lastimosamente no basta con personas honestas, hace falta personas comprometidas con su entorno que no se jacten de sus buenas obras llenándose de vano orgullo.

Todos dicen ser rectos, fieles creyentes del Evangelio y su doctrina pero a la hora de seguirlo verdaderamente simplemente callamos, algunos prefieren silenciar su voz por miedo a represalias, con ello negamos al que llamamos  NUESTRO SALVADOR, es así que el gallo a cantado millones de veces y negado de la misma manera a JESÚS.

La extrema pobreza y la miseria van ganando terreno, con ello los ricos se vuelven más ricos y los pobres más pobres, muchos lideres venden sus conciencias al mayor postor, prefieren su propia seguridad que apostar por la justicia y la equidad.

No cabe duda que hemos negado una y mil veces a JESÚS y su EVANGELO, pero tampoco podemos negar que a pesar de ello este nos sigue llamando una y mil veces, esperando una respuesta afirmativa, nos sigue pidiendo ser luz en un mundo de tinieblas, nos sigue pidiendo que dejemos el miedo a un lado y seamos sal del mundo.

Seguir las enseñanzas que nos dejo CRISTO definitivamente resulta difícil ya que el EVANGELIO no habla solamente de ser personas “espirituosas” que andan todo el día entre rezos y meditaciones, también habla de acciones concretas, de honestidad, solidaridad, equidad, de estar siempre de lado de los más desfavorecidos, de amar a los pobres e indigentes, de alzar la voz contra la injusticia y la opresión, el EVANGELIO no es  un libro espiritual, es una forma de vida.

Ya es tiempo de dejar de aceptar todos los atropellos e injusticias que nos ofrece esta sociedad desigual en la que vivimos, cuidado el gallo cante dos veces y nos encuentre negando a la vida, al amor, a DIOS, felizmente nuca es demasiado tarde.


Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos.
Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.
De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.
Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme. (Jn 21: 15 – 19)