lunes, 31 de octubre de 2011

7 MIL MILLONES DE ESPERANZAS Y SUEÑOS, NO DE NUMEROS


Este loco nuevo siglo esta lleno de paradigmas medio raros, los cuales han ido cambiando la estructura misma de esta sociedad postmoderna en la cual nos desenvolvemos, somos ya 7 mil millones de habitantes, los cuales en su mayoría no tienen servicios básicos adecuados, muchos de ellos viven en extrema pobreza, la escasees de agua potable y de alimentos es una de las principales causas de mortalidad infantil en el mundo y ni que decir de la guerra y sus efectos desastrosos para la humanidad, lastimosamente poco a poco nos hemos endurecido frente al sufrimiento humano, lo vemos por la tele o lo seguimos por las redes sociales, pero no nos hacemos participes de este y mucho menos nos comprometemos con las soluciones.

Vivimos en una sociedad vengativa y hedonista donde la estupidez humana a encontrado el lugar perfecto para edificar una cultura de muerte donde todo vale y todo sirve, se confunde la venganza o el asesinato con la justicia y no solo eso sino que encima se la festeja como si de una fiesta se tratase, el 2 de mayo del presente miles de personas en EEUU se llenaron de jubilo y alegría al enterarse del asesinato de Bin Laden, algunos salieron a las calles con banderas en mano y otros haciendo gala de su ignorancia se emocionaban por la muerte de este señor, lamentablemente no se hizo justicia, solo afloro la venganza, me pregunto ¿acaso los millones de afectados por las guerras de Afganistán e Irak algún día tendrán verdadera justicia?, o simplemente esperaran a que linchen públicamente a los Bush por las atrocidades cometidas contra sus pueblos.

Amamos la sangre, el amarillismo y la sexualidad por ende la ética y la moral cada vez tienen menos cabida en nuestro diario vivir, de lo contrario no podría explicarse el sin fin de imágenes y noticias sangrientas que difunden los medios de comunicación una y otra vez, es más, mientras exista mayor cantidad de violencia y sangre mucho mejor, como pequeño ejemplo basta ver las terribles imagenes de Saddam Hussein al momento de su ejecución o a Muammar al Gadhafi siendo asesinado, nuestra sociedad se ha vuelto consumista de sangre y estupidez.

La distribución de la riqueza es casi inexistente, mientras unos pocos acumulan dinero y poder a más no poder la gran mayoría vive las aflicciones de una crisis económica mundial la cual dista mucho a desaparecer y es que la pobreza y la crisis de muchos es nomás el negocio de pocos y en esto hay que ser claros, las posturas casi obsoletas de izquierda o de derecha solo juegan un papel en lo que a los medios de comunicación refiere, ya que a la hora de poner soluciones a la problemática mundial de la pobreza ninguna de las dos posiciones hacen nada al respecto, es más, se podría afirmar que ambas al final solo sacan su tajada para su propio provecho, mientras que millones de personas mueren a diario en la más terrible pobreza, en este sentido las dos tendencias se van convirtiendo en verdaderos obstáculos del ser humano que impiden que este abandone las cifras espeluznantes de pobreza y mortalidad infantil, por ello por lo menos en lo que a mi refiere los Bush y Hugo Chávez vendrían nomás a ser la misma porquería amantes de la guerra y el odio.

Somos ya 7 mil millones de personas, 7 mil millones de sueños, lastimosamente esta sociedad post moderna se empeña en asignarnos un numero para formar con ello parte de las estadísticas frías, se dice que millones mueren al año por falta de agua o comida, pero no se analizan nunca los porqués y las responsabilidades conjuntas, solo se lanzan sin más los números fríos transformando así la empatía con el prójimo en mero sentimentalismo, el mismo que va mutando día a día sin comprometerse con nada, obviamente con ello nunca nadie es responsable  y se buscan culpables para poder acusarlos sin más, es fácil apuntar con el dedo, es fácil deslindar responsabilidades lo difícil es dar la mano al prójimo y comprometerse con el, eso si que cuesta.

Por todo esto me niego rotundamente a ser tragado por esta sociedad donde todo vale y a la vez no vale nada, somos 7 mil millones de esperanzas y sueños, no de números, no de estadísticas, si de vidas que merecen vida.