lunes, 3 de mayo de 2010

SER MIGRANTE NO ES DELITO

Desde los tiempos bíblicos, e inclusive, desde mucho antes, los movimientos migratorios han formado parte de la historia de la humanidad, es mas, estos mismos, sin duda alguna han moldeado nuestras culturas, ideologías, religiones, y la sociedad en general; las causas para las migraciones son varias, guerras, sequías, hambrunas, búsqueda de trabajo, etc., lo único que no varia es la necesidad, ya que ninguno de estos movimientos se da por gusto, sino mas bien por urgencia, y carencia a la vez, puesto que nadie abandona su hogar, su patria, su cultura, su familia, por simple satisfacción, como dije, es la necesidad lo que impulsa a millones de personas, a abandonar sus raíces, en busca de empleo y mejores días para los suyos; lastimosamente, junto con la migración, nacen sentimientos, de rechazo como la xenofobia y el racismo, los cuales tienen su raíz, primero en el miedo, ya que se teme a lo que no se conoce, y segundo, en la ignorancia; es bueno recordar que estos rechazos a culturas y creencias diferentes, fueron, las causas principales de la primera y segunda guerra mundial, dejando esta ultima, un estimado de 60 millones de muertos.

El migrante, actualmente, es sin duda, el gran desprotegido de la sociedad y de los estados en general, ya que ni leyes ni normas se ocupan satisfactoriamente de sus necesidades y mucho menos de proteger sus derechos; y esto, es aprovechado a más no poder, por varios empleadores y personas inescrupulosas, para dar un trato inadecuado, bochornoso, humillante e inhumano, a los inmigrantes que no gozan de permisos laborales o las tan ansiadas visas; lastimosamente los llamados “indocumentados”, conforman la mayoría, en los movimientos migratorios en la actualidad.

Ser pobre no es un delito, tener hambre no es un delito, buscar trabajo no es un delito, ser distinto no es un delito, ser extranjero no es un delito, siendo claro, lo que hace que estas situaciones duras sean consideradas como delictivas, son sin duda la estupidez, y la miopía mental, ejemplo de ello, es la nueva ley migratoria SB 1070, de Arizona, EEUU, promulgada por la Gobernadora Republicana Jan Brewer, en la cual se sanciona como delito al inmigrante “indocumentado”, a mi humilde modo de ver, esta disposición legal, esta cargada de racismo y discriminación, que puede traer funestas consecuencias si es que se llegase a aplicar, no puedo creer que en pleno siglo 21, se quiera normar la “caza” de extranjeros sin documentos; definitivamente es necesario saber diferenciar lo que en derecho corresponde, con la justicia misma, siguiendo esta idea, juzgar a alguien por extranjero, eso si vendría a ser ilegal, como cambiarían las cosas, si el ser humano actuara con justicia para todos, y dejara de promulgar leyes y normas absurdas y estupidas, que no amparan a toda la colectividad.

El migrante, el indocumentado, en la mayoría de los casos es visto como una amenaza, por el solo hecho de venir de una cultura diferente, por tener otro color de piel; en pleno mundo globalizado, todavía hay gente que no quiere, o no se atreve a descubrir la riqueza, la valía infinita que existe detrás de un inmigrante, y prefiere escudarse tras la miope estupidez de creerse perteneciente a una raza superior, insisto, que estupidez la de creerse mejor a otro ser humano; creo que es bueno empezar a reflexionar sobre esto, y recordar que Jesús mismo al igual que su familia fueron migrantes, que salieron de su tierra hacia Egipto; definitivamente solo el ser humano es capaz de construir fronteras, de inventarse visas y permisos, de denigrar y penalizar al mas desposeído, por el solo hecho de no tener un estupido papel, indiscutiblemente, la ignorancia muchas veces no tiene limites, y en aras de esta, se vulnera los derechos primordiales del ser humano, como ser, el del trabajo y el de una vida digna.

En todo caso, seria bueno recordar, que todos somos migrantes en esta vida, y que al final, el Dios creador, de todas las razas y naciones de esta tierra, juzgara a todos y cada uno de nosotros, no por el color de piel, no por si se tiene la respectiva visa, no por el dinero, sino por la cantidad de amor que se lleva en el corazón, y en eso, no tengo duda, que muchos de los llamados “indocumentados” tienen de sobra.

Ser migrante no es delito, pero para muchos, lastimosamente, es una necesidad.