El poder enceguece la razón, corrompiendo de esta manera el alma y el corazón, lo triste es que después de un ejercicio de poder abusivo o absoluto los actores principales terminan sus días sin pena ni gloria, eso si, con serias consecuencias políticas, económicas y sociales para con sus pueblos, esto es una sentencia histórica, vasta con revisar datos de regímenes que optaron por un ejercicio arbitrario de poder para darnos cuenta que estos trajeron consigo escaladas grandes de violencia y pobreza. Las leyes y normas justamente están para frenar cualquier intento de abuso en el ejercicio del poder, lastimosamente cuando su ejercicio es hegemónico la norma legal es modificada a placer para que termine siendo un instrumento más al servicio de los que ostentan el poder, desvirtuando así su naturaleza, el absolutismo como forma de administración estatal viene siendo el viejo amigo de la pobreza y desigualdad, es la vieja tentación a la cual lastimosamente el...
Espacio de opinión con un toque de Fe, de Marcelo Miranda Loayza