La filosofía es para el alma el punto de partida para el conocimiento, es la inquietud que emana de la angustia eterna de querer saber, conocer y entender, es en este sentido que el filósofo nunca encuentra la respuesta perfecta, solo se aproxima medianamente a satisfacer su angustia y/o curiosidad, naciendo de ella nuevas preguntas, inquietudes y preceptos. Toda esta angustia para el poeta no es principio de conocimientos, es vertiente de palabras que transforman pensamientos en rimas cauterizadoras de heridas, generando un bálsamo al alma que encuentra en esta expresión desahogo y belleza.
Espacio de opinión con un toque de Fe, de Marcelo Miranda Loayza