Si bien el socialismo sigue seduciendo a miles de personas alrededor del mundo con promesas de igualdad, progreso y solidaridad es necesario ver con ojos críticos los resultados económicos y sociales que trajo consigo la incorporación de dicho modelo en distintos países alrededor del mundo. El problema del socialismo en general radica en ver a la sociedad como el lugar escatológico de salvación por antonomasia, es decir que la igualdad, equidad, solidaridad, etc., solo pueden ser alcanzados mediante una repartición equitativa de recursos bajo la tutela del Estado, en este contexto las libertades básicas del ser humano ceden terreno ante un "bien común" mal entendido, el progreso individual es mal visto ya que para el modelo socialista la individualidad es sinónimo de opresión y en el sentido estricto de salvación que pregona el socialismo vendría a ser reflejo de pecado. Cuando el libre mercado es sustituido por imposiciones de un órgano rector cuyas reglas debe...
Espacio de opinión con un toque de Fe, de Marcelo Miranda Loayza