miércoles, 15 de junio de 2016

EL ESPIRITU SANTO Y LA VIDA COTIDIANA

Los que me conocen bien saben de mi rechazo y poca paciencia hacia los operadores del transporte público y es que no son pocas las veces que he cruzado palabras poco amigables con los chóferes, inclusive llegando a enfrentarme a golpes en un par de ocasiones.

Hace unos cuantos días en el tramo del centro a la zona sur me encontraba en un trufi sentado en la parte trasera, el chófer venía renegando y hablando entre los dientes,  no era hora pico así que su enojo no era producto de trancaderas ni nada parecido,  ya avanzado en su tramo hizo parar el trufi una señora de edad avanzada la cual primeramente no pudo abrir la puerta de la movilidad a lo cual el chófer actuó de forma agresiva abriendo la puerta delantera y arrancando el trufi sin esperar a que la señora termine de acomodarse,  los pasajeros que bajaban recibían el mismo trato descortés y poco amable de este señor,  yo me encontraba presto ya a caerle a golpes al mencionado chófer,  solo estaba esperando que la señora de edad llegue a su destino para ver el trato que recibiría por parte de ese conductor agresivo y abusivo que se encontraba al volante, pero no se porque razón decidí usar otra táctica.

Me encontraba tencionado lleno de rabia por el mal trato del cual éramos víctimas, solo esperaba el momento oportuno para lanzar el primer improperio y luego el primer golpe pero algo  sucedió, decidí (para ver que pasaba) pedir la intercesión del Espíritu Santo,  no a favor de los usuarios que nos encontrábamos totalmente molestos por el trato del chófer,  sino a favor del chófer mismo, ore por el, para que le diera tranquilidad y calma,  lo que sucedió después fue muy interesante,  la señora mayor al llegar a su destino se tomo su tiempo para bajar,  el conductor solo espero con  paciencia a que la señora se bajase,  esta le dio una sonrisa y un gracias,  el chófer con cara seria contesto "siga usted señora", no lo podía creer,  al llegar a mi destino baje con calma,  le pague y le di las gracias a lo que el contesto (con cara de pocos amigos) "gracias a usted" y se fue,  ya no arrancando su movilidad como si se tratase de una carrera, se fue con calma y hasta prudencia diría yo.

Esto me hizo pensar que si pidiésemos a diario la intervención del Espíritu Santo para que nos ayude en nuestros problemas cotidianos viviríamos en una sociedad mas viable y más humana.

El Espíritu Santo es el poder activo de Dios,  es decir es Dios en acción,  actúa en nuestras vidas,  solo tenemos que dejarlo entrar, pedir que interceda por nosotros,  que nos llene de sus dones y frutos para que según ellos vivamos una vida en amor y Fe.

Ven Espíritu Santo de Dios,  ven sobre nosotros ayudador, que así sea.

Marce Miranda Loayza