lunes, 20 de febrero de 2017

VOCES EN EL DESIERTO

La presencia de DIOS entre nosotros fue siempre un misterio, en la tradición veterotestamentaria la manifestación divina se daba a través de los profetas, en cuyas voces el pueblo encontraba alivio y sosiego.

JESÚS y su irrupción en la historia de la humanidad cambio radicalmente la forma de comunicación entre DIOS y el hombre, la mediación profética quedó opacada ante la presencia de CRISTO, en ÉL la humanidad encuentra la mediación y el fin, el Alfa y la Omega, los intermediarios ceden terreno ante la presencia del Mesías prometido.

21 siglos después la comunicación entré DIOS y la humanidad, si bien sigue centrada en la figura de JESÚS, la sociedad se a visto nuevamente necesitada de una voz profética, que anuncie y denuncie, que haga presente la voz de DIOS entre su pueblo. 

DIOS, a pesar de que muchos nieguen su accionar entre nosotros, sigue haciéndose presente en medio de su pueblo, las voces proféticas no han parado de hablar a través de los siglos, si bien la revelación máxima de DIOS la encontramos en la persona de JESÚS la acción profética no a cesado.

Los medios de comunicación al ser  tan diversos y de libre acceso dificultan discernir entre un simple payaso con buena retórica y un profeta guiado por el Evangelio, el primero por lo general busca reconocimiento, fama y poder mientras que el segundo sólo busca la construcción del REINO de DIOS.

DIOS sigue haciéndose presente en medio de su pueblo, la voz profética no ha cesado, tampoco ha cambiado la respuesta que se da al profeta, desprecio, descalificaciones y denuncias falsas, el final del profeta siempre será el mismo, el martirio.

La profecía definitivamente va ligada a la santidad, es ahí, en este estado de gracia dónde el profeta encuentra el culmen de su accionar, su relación con DIOS se vuelve cercana y es justamente de esta cercanía que nace la voz profética, la realidad humana vista a través de los ojos de DIOS exigen y obligan  al profeta a alzar la voz en busca de justicia e igualdad.

La prédica del profeta sigue estando llena de matices, toma de la realidad que le toca vivir ejemplos y vivencias las cuáles se convierten en mensajes y anuncios, los cuáles se impregnan del mensaje divino constituyéndose así en exégesis teológicas de la realidad a la cuál se busca cambiar.

La prédica profética sigue haciéndose presente entré nosotros, es sólo cuestión de escuchar y discernir, DIOS nunca se queda callando, aún más en éstos tiempos.

Y tú, ¿estás dispuesto a escuchar las voces del desierto?.

Marce Miranda Loayza