jueves, 4 de agosto de 2016

¿QUIÉN TIENE EL CONTROL?

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Hace algunos años,  mi esposa y yo realizamos un pequeño viaje  al Santuario de la Virgen de Copacabana, el cual se encuentra a orillas del Lago Titicaca, uno de los más hermosos del mundo,  ya en el lugar abordamos un pequeño bote turístico el cual nos llevaría a la  parte posterior de la Isla del Sol, donde se encuentran importantes ruinas pre colombinas pertenecientes a la cultura incaica, llegando a la isla el guía comunico a todos los pasajeros que tendríamos que estar de regreso  en el bote máximo hasta las 4 de la tarde.

Luego de la ruta turística en cuestión la mayoría regresamos a la hora indicada para emprender el viaje de regreso a Copacabana y de ahí,  en nuestro caso, a la ciudad de La Paz, lastimosamente un par de turistas extranjeros ignoraron aquel pedido,  se adentraron en la Isla tardando  20 minutos más de lo acordado,  causando molestia tanto en pasajeros como en el guía turístico.

La razón por la cual se nos cito a las 16:00 era para evitar las olas  y el lago "picado" que se formaba todos los días luego de la hora citada,  y así fue, el lago se encontraba bastante agitado formando olas de tamaño considerable, los botes turísticos en el Lago Titicaca en su mayoría son de madera, cuentan con dos niveles,  pueden subir a bordo hasta 20 personas como máximo, funcionan con dos motores a explosión fuera de borda, son bastante precarios en verdad, no cuentan con radio y mucho menos chalecos salva vidas para todos los pasajeros, máximo alcanzan para la mitad.

De inicio la partida fue dificultosa, las olas golpeaban muy fuerte la embarcación, moviendola de un lado a otro, ya adentrados en el lago la situación empeoró,  las olas incluso llegaban a alcanzar la altura del bote, la fuerza de las olas hacían que la embarcación se ladease de un lado al otro de manera peligrosa y para colmo se puso a llover.

Mi esposa se encontraba a mi lado muy asustada, casi llorando,  los pasajeros de igual forma,  todos callados, nerviosos y asustados, justo cuando la lluvia se hacía más fuerte y las olas más grandes una señora dijo en voz alta, "pidamoles a la Virgen que nos salve" y comenzó rezando el Ave María,  los nervios no calmaron para nada.

Por curiosidad mire la parte trasera de la embarcación donde se encontraba el "piloto" del bote, no me había dado cuenta hasta ese entonces que el que manejaba la embarcación era un jovencito de no más de 20 años,  con una serenidad envidiable conducía el bote e inclusive con una sonrisa esbozada en el rostro.

Pudimos salir de la parte "picada" del lago, llegamos a destino entrada ya la noche,  a partir de ese momento mi esposita se volvió devota a morir de la Virgen María,  al punto que tiene 3 rosarios y una imagen bendecida de la Virgen de Metjugore en su mesita de noche.

Cuando llegue la tormenta a tu vida (que si o si llegará) te aconsejo hacer dos cosas,  primero pídele a María que interceda por ti, luego fíjate bien quién tiene el timón de tu vida, si es JESÚS el que tiene el control entonces estás en buenas manos,  tal vez tardes en llegar a destino,  pero  llegaras,  si el tiene el timón de tu barca los problemas y tormentas golpearan y duro, pero no te hundirás, llegarás a destino con una nueva lección aprendida y un nuevo camino por recorrer.

Marce Miranda Loayza