viernes, 1 de julio de 2016

UN MILAGRO POR DÍA

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Los milagros son parte de la vida porque la vida misma es un milagro,  respirar,  ver el amanecer o escuchar el canto de las aves en la madrugada son experiencias milagrosas,  lastimosamente nos perdemos en la curiosidad y el morbo de aquellos milagros extraordinarios.

Hace ya unos 14 años me encontraba orando junto a varios chicos de un reconocido colegio católico de la ciudad de La Paz, los cuales se encontraban en plena preparación para su confirmación,  el lugar, una pequeña casa en la zona sur (La Paz, Bolivia) donde se decía que la Virgen María se había aparecido a un puñado de personas,  luego de este suceso la casita se convirtió en un especie de oratorio,  nos encontrábamos cantando y orando con los chicos de la "confir" en medio de la oración pudimos observar como el Rosario que colgaba en la pared comenzaba a iluminarse y a reproducirse en luz por las paredes, esta experiencia duro un par de minutos para luego desaparecer.

Este tipo de milagros extraordinarios si bien se dan en todo el mundo no pueden llegar a ser primordiales en el camino de la Fe, es necesario que la humanidad recupere el asombro al ver las estrellas brillar en medio de la noche,  regocijarse al observar al sol salir cada mañana anunciando un nuevo día,  la vida esta llena de milagros diarios ya que la vida misma es un milagro.

Dios nos habla a diario a través de esos "pequeños" milagros,  manifiesta su grandeza siendo humilde,  se esconde detrás de una sonrisa o de un corazón enamorado,  se hace visible en la belleza de una flor y lo podemos escuchar a través del canto de los pájaros e inclusive lo podemos sentir y hacernos uno con EL al recibirlo en la Eucaristía.

Cada día es un milagro porque la vida misma es un milagro, si entendiéramos y viviésemos eso a cabalidad la humanidad sería más humana y solidaria.

Un milagro por día es también regalar una sonrisa al que llora,  un abrazo al que sufre, un abrigo para el que tiene frío, un pedazo de pan para el que tiene hambre,  seamos también milagro de DIOS siendo luz en medio de la oscuridad.

Marce Miranda Loayza