martes, 26 de julio de 2016

HOJAS SECAS EN LA FÉ

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El camino de la FÉ siempre va a estar lleno de piedras y obstáculos,  y es que creer en DIOS no es fácil,  siempre existirán  momentos en los cuales la FÉ  será puesta a prueba.

Para empezar es necesario tener la FÉ bien puesta donde debe estar, es decir en JESÚS,  si cimentamos nuestra confianza y amor en CRISTO aunque soplen vientos huracanados las raíces de nuestra FÉ serán profundas,  podrán volar hojas, caerse ramas,  pero el tronco se mantendrá firme y seguro.

La historia de la salvación esta llena de estas tempestades, el ser humano muchas veces a dirigido su camino de FÉ entre la oscuridad y la miseria, confrontando así pecados netamente humanos con la gracia que es netamente divina, en medio queda el corazón de la mujer y del hombre, que al ver el pecado de algunos se cierra a la santidad de muchos.

El pecado siempre estará presente en medio de nuestra historia,  muchas veces  lo veremos pasar de largo, pero también es un hecho que alguna vez tocará nuestra puerta y nuestras  vidas de manera directa o indirecta,  la FÉ se verá sacudida,  caerán hojas secas que nos harán dudar sobre nuestro camino de salvación,  el dolor hará presa de nuestra alma construyendo corazas para tratar de evitar que  pase el AMOR DE DIOS que a pesar de todo y de todos siempre sera FIRME Y CONSTANTE hacia nosotros.

La Iglesia a pesar de sus caídas es reflejo del amor de CRISTO hacia nosotros,  se hace presente en la EUCARISTÍA, camina con su pueblo y nos guía a través de la oscuridad,  es Madre que acoge a sus hijos y tiene el valor para corregirlos, cuando la FÉ decae la Iglesia esta dispuesta a recibir las quejas y las piedras,  pero jamás  cerrará sus puertas al corazón dispuesto ni al pecador arrepentido.

La FÉ puede decaer y tener tropiezos, así  como las hojas secas tienen que caer para dar paso a nueva vida,  la FÉ también se reseca para dar paso a la santidad y a la vida eterna, de eso se trata vivir,  de caer y levantarse,  de pisar las hojas secas en nuestro camino de salvación.

La vida esta llena de pruebas, pero sin ellas no sería vida.

Marce Miranda Loayza