viernes, 3 de junio de 2016

POPULISMO Y MESIANISMO

El fenómeno populista no es nuevo  en latinoamérica, el caudillismo siempre a formado parte de la historia del continente básicamente con las mismas características,  un líder carismático, una visión mesiánica del mismo, un pueblo encandilado por dicho liderazgo y un entorno corrupto alrededor del caudillo.

Bolivia viene viviendo el fenómeno populista ya hace una década con los peligros que esto conlleva,  la administración del estado en manos de una sola agrupación política liderizada por un caudillo a parte de  impedir la rotación en el ejercicio del poder construye alrededor de este una especie de culto divino haciendo ver a su líder como un salvador sin el cual el país simplemente dejaría de existir, "el sol se oscureseria y la luna se escaparía" tal cual lo menciono el Vicepresidente Linera.

Otro problema que conlleva el populismo caudillista es sin duda el circulo cercano que rodea a este, generalmente se ocupan de llenar de adulaciones y alagos al caudillo por un lado y por el otro se ocupan de construir redes de corrupción, abuso de poder, etc., para lograr ambos extremos se utilizan varias estrategias brevemente descritas a continuación.

1) Los medios de comunicación cumplen una función esencial en la creación de la figura mesiánica del caudillo,  para ello es necesario copar la mayor cantidad de medios con publicidades (innecesarias) con el fin de acrecentar las bondades del caudillo haciéndolo ver como único salvador de la patria gastando para ello (sin exagerar) millones de dólares,  de igual manera van surgiendo varios materiales escritos que van desde periódicos hasta libros,  los  cuales se convierten en material de estudio cuasi obligatorio para los seguidores del mismo.

2) Todos los poderes del estado tienen que estar sujetos al poder central,  con ello se logra que no exista el menor control ni fiscalización de los recursos y su respectiva redistribución,  esto es sin duda caldo de cultivo para la corrupción y el abuso de poder.

3) Tanto el caudillo como sus seguidores más allegados se empeñan en predicar una visión maniquea de si mismos, es decir, antes de la llegada del caudillo todo era un desastre y por lo tanto todo estaba mal, ya con la llegada de este todo se convirtió en esperanza y progreso,  de esta manera surge la visión mesiánica del líder.

4) El mesianismo del líder es parte esencial de populismo caudillista,  ya que con ello se hace creer al pueblo que  este y solo este puede protegerlos, que solo con el se puede progresar y que solo su figura es capaz de traer paz y progreso, para conseguir este fin no se escatiman recursos a la hora de promover la visión mesiánica del caudillo, desde adoctrinamiento de niños y jóvenes hasta himnos son buenos a la hora de enaltecer la figura del caudillo aún por encima del mismísimo Dios, de igual manera surgen una especie de  "profetas" oficiales del caudillo que se ocupan de interpretar los dichos y frases (inentendibles) de este.

5) Por último tenemos la persecución y desprestigio de todo aquel que no comparta los "ideales" del caudillo y su agrupación,  las persecuciones políticas van de la mano con procesos judiciales, ahogando a todo opositor con un sin fin de juicios civiles, administrativos y penales, de igual manera se desprestigia a todos los que no comulguen con los ideales caudillistas tildándolos de vende patrias, enviados del imperio,  derechistas cavernarios, fachos, etc., de esta manera se trata de hacer ver a las masas que solo el caudillo tiene la verdad absoluta.

Como resultado de todo lo descrito el caudillo va perdiendo poco a poco la percepción correcta de la realidad para recubrirse de una figura divina construida en torno a su persona, el se percibe como un mesías por encima del bien y del mal, para el caudillo el es la democracia y fuera de él no existe nada.

Quizás ya sea hora de despertar del sueño populista y pisar la realidad antes de que sea demasiado tarde, estamos a tiempo.

Marce Miranda Loayza