jueves, 9 de junio de 2016

ORACIÓN Y CARISMA

El poder de la oración no recae sobre la persona orante, se centra en el destinatario de la oración,  es decir en DIOS, ya que es justamente DIOS el único capaz de responder esa oración a nuestro favor, aunque a veces no lo veamos de esta manera.

La oración construye un vínculo directo con Dios, nos une con la divinidad y nos trae paz al corazón, de igual manera la oración nos une con el prójimo y nos libera de nuestro individualismo,  cuando oramos por otras intenciones que no sean las nuestras matamos nuestro egoísmo y construimos empatia y solidaridad,  condiciones imprescindibles para construir el Reino de Dios aca en la tierra.

La oración también tiene el poder de moldear el carácter del ser humano, pues la oración bien realizada templa el espíritu y el corazón de la persona que ora ya que la oración requiere constancia,  paciencia y Fe,  tres virtudes que templan el espíritu humano y lo moldean en la perseverancia, la humildad y la empatia.

La oración nos brinda la confianza de que DIOS se mueve en medio de nuestra historia,  esta certeza resulta ser fundamental a la hora de tomar decisiones importantes en cualquier aspecto de nuestras vidas,  mientras más importante sea la decisión a tomar más profunda debe ser la oración, de esta manera se bajan tenciones innecesarias y se toman decisiones adecuadas.  

El consuelo y el descanso siempre van de la mano con la oración,  en momentos difíciles y complicados es justamente la oración la única capaz de traernos paz, DIOS nos consuela y nos da fuerzas por medio de la oración,  la cual también conlleva descanso,  la oración antes de dormir no solo quita el estrés del día,  también nos da el preámbulo de un buen dormir. 

La oración nos purifica, el camino a la santidad sólo puede lograrse por medio de la oración,  en ese sentido oración y eucaristía siempre van de la mano, se complementan y se hacen uno en el momento de recibir la comunión.

La oración es fuente de poder y milagros,  ambos suceden por la acción de Dios en nuestras vidas,   orar trae consigo la realización de milagros, que podrían clasificarse en dos: los extraordinarios como ser curaciones milagrosas, y las ordinarios que a mi parecer son los más importantes ya que se dan día a día,  el perdón,  la unión familiar,  etc., constituyen esos milagros "pequeños" que van construyendo nuestras vidas.

Existen  muchas formas y carismas al momento de orar, todos ellos válidos siempre y cuando la oración sea sincera y de corazón,  para orar no es necesario fingir, pues el hombre ve las apariencias pero Dios ve el corazón (1 Samuel 16:7), por ende la oración debe ser constante y sincera,  no como un amuleto sino como una necesidad imperiosa de depositar toda nuestra confianza en Dios. 

La oración es un cúmulo de palabras que hacen milagros y cambian vidas, atreverse a orar es el primer paso para cambiar nuestras vidas y después el mundo.

P.d. El Rosario al ser un resumen del Evangelio es una de las oraciones preferidas por Dios y además se cuenta con la ayuda de María,  madre que consuela y ayuda a sus hijos.


Marce Miranda Loayza