viernes, 11 de septiembre de 2015

EL EVANGELIO EN LA CONGELADORA

La humanidad esta caminando un sendero altamente peligroso, donde la indiferencia y la inmediatez la están llevando hacia su autodestrucción, pareciera que el dolor humano a dejado de tener importancia, en este sentido no son pocas las personas que creen que este dolor humano molesta y que no debiese mostrarse ya que con ello lo único que se consigue es generar “polémica” innecesaria.


Las redes sociales no solo tienen que cumplir la función de transmitir cosas vánales ni la de mostrar selfies en diferentes poses, ya que con ello lo único que se conseguirá es banalizar nuestra realidad, mostrar lo que no es esta sociedad absurda, seria ocultar el Evangelio o pero aun, fragmentarlo en frasecitas “rosas” que no expresan a cabalidad la profundidad de los textos bíblicos.

Pareciera que nuestra sociedad camina indiferente hacia el dolor humano, lo relativiza,  banaliza, o simplemente lo ignora, prefiere mostrarse alegre ante los avances tecnológicos, prefieren vivir en una burbuja donde todo es bueno y lindo mientras gran parte de la humanidad se consume en la soledad, la pobreza y la tristeza.

El Evangelio nos obliga a no permanecer inertes ante tales atrocidades, la guerra, el suicidio, el feminicidio, etc., no son solo síntomas de una sociedad enferma de odio e indiferencia, son también signos de los tiempos, los cuales nos obligan a repensar sobre el papel que cumple la Iglesia en la sociedad y por ende el rol de todos los que se dicen a si mismos creyentes, no denunciar, no alzar la voz en contra de la injusticia y el dolor por todos los medios posibles seria como negar el evangelio y convertirnos en creyentes fríos, de congeladora, donde la FE se convierte en una experiencia individualista sin cabida para el prójimo y por ende sin empatía y solidaridad, en pocas palabras se transforma en una Fe fría y sin sentido.

Una vida de FE coherente nos obliga a seguir el camino de la cruz, el cual conlleva no solo el dolor y el sufrimiento acompañado de la esperanza de la resurrección, también el que se llame a si mismo creyente tiene que tomar partido, tiene que seguir la opción que siguió CRISTO por los más pobres, por los débiles y enfermos, por las mujeres y los niños, no se puede meter todo ese mensaje vital del Evangelio y meterlo a la congeladora para quedarnos tan solo con lo más alegre y bonito, ese no es el camino de la  CRUZ.

Urge que el ser humano deje de ver con indiferencia el dolor humano, urge que el Evangelio que predico JESÚS no sea cernido, urgen voces que anuncien y denuncien por todos los medios a su alcance la monstruosidad de una sociedad autodestructiva, elitista e indiferente.

QUE ASÍ SEA….