miércoles, 25 de septiembre de 2013

EL MAL EN EL SIGLO 21


El mal es básicamente la ausencia del bien, para las religiones reveladas esto se relaciona con la idea del pecado, convirtiendo así el mal en una ofensa directa contra el ser supremo o Dios, ya en pleno siglo 21 la idea del mal simplemente se ha relativizado a tal punto que muchas actitudes, situaciones o cosas que antiguamente eran consideradas como malas hoy son prácticamente normales por lo cual no son consideradas como negativas.

Entrar en una discusión filosófica sobre la existencia del bien y del mal básicamente es caer en saco roto ya que la sociedad industrializada, capitalizada, hedonista y egoísta en la que nos desenvolvemos se ha esforzado para que el ser humano vea el dilema del bien y del mal como una simple discusión filosófica y hasta folklórica de escasa relevancia, esto por una simple razón, una sociedad sin preceptos morales claros sobre el bien y el mal es más fácil de engañar haciéndole pensar que lo malo muchas veces puede ser bueno y lo bueno puede pasar a ser malo, por ello, en este pequeño  espacio simplemente tratare de explicar como es que el mal penetra en nuestra sociedad y en nuestros corazones.

El mal tienes dos frentes en lo que se desenvuelve, el primero es el social – individual en este ámbito el mal se camufla y entra poco a poco no solo en el diario vivir del ser humano sino que también construye una cultura casi institucionalizada en la cual la maldad se hace latente día tras día: Para insertar el mal  tanto en el corazón humano como en la sociedad es necesario prácticamente infectar todo el entorno del hombre, en este sentido tenemos y vivimos en una cultura donde el odio, el racismo y la discriminación lastimosamente ya forman parte de la persona en si, esto debido a la sutileza en que la educación y los medios de comunicación han ido enseñando y mostrando que ciertas culturas y personas son buenas y las demás no tanto, ni que decir de las drogas y el alcohol que adormecen no solo la mente del hombre sino también su corazón, vivir en una sociedad con estas características trae consigo sintomatologías que antes simplemente no eran comunes, depresión, soledad, trastorno bipolar, angustia y suicidio son algunos de los males que aquejan al individuo como tal, ya que al vivir en una sociedad llena de miedos y fobias simplemente hace que la persona no solo se sienta insegura de si misma sino que también mire con desconfianza a todo aquel que lo rodea. 

El miedo y la desconfianza son las puertas por excelencia hacia la guerra y el hambre, ya que se tiende a destruir todo aquello que no se conoce y se prefiere generar una falsa seguridad velando solo por el bien propio y no por el bien común, el negocio de la guerra genera miles de millones de dolares al año, a las grandes compañías armamentistas poco les interesa la muerte y destrucción que causan los conflictos bélicos  solo les interesa las ganancias, si tan solo se utilizase la mitad de la inversión que requiere la construcción de armas de todo tipo en menos de una década se eliminaría el hambre y la desnutrición en el mundo.

Un elemento esencial para la inserción de la maldad en la sociedad es que esta viva en ausencia de DIOS ya que una humanidad sin FE es mucho más fácil de manipular y engañar y por ende mucho mas sencilla de destruir, es por eso que vemos cada vez menos familias sólidamente constituidas con DIOS como su centro, para la sociedad del siglo 21 la familia ya no es tan esencial,
todo esto se lo puede observar dando una mirada analítica y profunda a la humanidad en la actualidad.

Existe otro espacio donde el mal puede y se hace presente en la vida del ser humano, este ámbito se encuentra muchas veces ajeno a la realidad y al tiempo, es decir no se lo puede percibir pero simplemente esta ahí, en ocasiones este mal puede llegar a hacerse presente en una persona o en un lugar determinado, cuando esto sucede se distorsiona la realidad espacio – tiempo, es decir que la maldad puede llegar a tomar un lugar o una persona y hacerla suya, en caso de que esto suceda la percepción espacio tiempo se ve comprometida seriamente, el objetivo de este ataque frontal de la maldad es el mismo, es decir destruir el corazón y el alma del ser humano, a estas concentraciones del mal se les suele llamar “posesiones demoníacas” en el caso de que se concentre en determinada persona y “lugares endemoniados” al tratarse de casas o lugares, existen  algunas características propias que se dan en ambos casos lo que hace que determinar una posesión sea más factible, en primer lugar la repentina sensación de olores fétidos y nauseabundos que antes simplemente no existían, ruidos y perdidas de objetos cotidianos (llaves, dinero, etc.) los cuales  desaparecen en un lapso de tiempo determinado para volver a aparecer en lugares inverosímiles, cambios bruscos de personalidad que van desde una depresión profunda hasta ataques violentes de ansiedad e ira, el repudio a objetos religiosos es también una señal clara de posesión en especial a los referidos a la Virgen María, el objetivo principal del mal viene a ser siempre el mismo, destruir la familia como base de la sociedad.


El mal como vemos actúa directa e indirectamente dentro de nuestra sociedad, siendo la única forma de detenerlo es con FE Y AMOR en CRISTO….se que muchos estarán esperando leer como se realiza un exorcismo, sus consecuencias, etc., pero en verdad lo único que se necesita para espantar el mal es la fe y el amor de DIOS, ya que donde esta EL, el mal simplemente no tiene cabida.