lunes, 24 de octubre de 2011

ENTRE AJOS Y CEBOLLAS


Uno de los idiomas mas bellos y complejos sin duda alguna es el español, en el, uno puede encontrar un sin fin de adjetivos los cuales pueden describir de maneras maravillosas y hermosas lo que se quiere enunciar o los sentimientos que se quieren expresar, pero existen algunos momentos o situaciones los cuales solo pueden ser acompañados por algún improperio, no quitando con ello la riqueza o la hermosura de nuestro idioma, simplemente que en determinadas circunstancias un buen ¡carajo¡ o ¡mierda¡ son casi imprescindibles.

En Mt. 23, 1-39 JESÚS llama a los escribas y fariseos, HIPOCRITAS, para la cultura e idiosincrasia de la época dicho adjetivo vendría a equipararse al peor improperio de nuestro extenso arsenal de insultos, en aquel entonces los mismos judíos se sorprendían enormemente al escuchar estas frases tan duras y explicitas, es más muchas veces cuestionaron este actuar de JESÚS ya que para ellos un verdadero profeta solo debería pronunciar frases hermosas llenas de amor y ternura, pero ocurre todo lo contario, en el mismo Evangelio de Mateo JESÚS llama a los mismos fariseos y escribas raza de víboras y sepulcros blanqueados, un lenguaje duro que para aquel entonces eran fuertes improperios.

La búsqueda de la verdad muchas veces necesita de frases o palabras duras y explicitas ya que adornar la injusticia o el abuso con palabras bonitas o fáciles de digerir reduce a estas a simples fallas carentes de veracidad, siguiendo el mismísimo ejemplo de JESÚS Monseñor Oscar Romero critico duramente la violencia instaurada en San Salvador, no disfrazo la muerte con palabras bonitas o vernáculares ya que una cosa es ser dueño de un lenguaje culto y de altura y otra cosa muy diferente es ocultar tras este la injusticia o la opresión, eso es simplemente cobardía disfrazada de intelectualidad.

Definitivamente no caen bien las personas que actuando según principios y valores cristianos denuncien abiertamente las injusticias cometidas hacia los más desposeídos y débiles, hablar con la verdad y con firmeza siempre traerá problemas consigo, la Biblia esta llena de profetas que por anunciar la verdad y denunciar la injusticia terminaron sufriendo diversos vejámenes y torturas. ¿Una persona de FE tendría que abstraerse de esta realidad por el solo hecho de salvaguardar su buen nombre o su propia seguridad?, ¿acaso no es más importante actuar en coherencia con lo que se dice creer?, en este sentido muchas veces unos buenos ajos y cebollas no son reflejo de bajeza o malcriades, todo lo contrario, son adjetivos necesarios para denunciar la injusticia y el abuso.

Muchas veces preferimos mirar de lejos el sufrimiento humano, sin tomar partido por los que sufren y lloran, el miedo hace presa de nuestro corazón, es entonces donde las palabras bonitas disfrazan la injusticia, es entonces donde nosotros mismos permitimos que estos abusos continúen, es entonces donde nuestro corazón se vuelve cobarde y es entonces donde nos convertimos en parte activa del problema en vez de la solución.

Por lo menos yo prefiero usar algunos ajos y cebollas para denunciar la injusticia o el abuso aunque me tilden de irrespetuoso o ignorante, prefiero arriesgar mi buen nombre que traicionar mi conciencia o mi FE, prefiero arriesgar mi propia seguridad que arriesgar mi espíritu, EL EVANGELIO requiere también valentía, firmeza y muchas veces dureza, ya que la FE exige una postura a favor de la justicia y de los pobres; obviamente estos ajos y cebollas nunca, pero NUNCA deben llamar a la violencia o al enfrentamiento entre hermanos, ya que el que a hierro mata a hierro muere, pero eso si, hay que ser claros, si se esta dispuesto a anunciar y denunciar como buen profeta, también se debe estar conciente que muchas veces esto trae consigo las mismas represalias que sufrieron aquellos que con sus actos y palabras cambiaron el mundo.

Como decía Martin Luther King “Si el hombre no ha descubierto nada por lo que morir, no es digno de vivir”