lunes, 22 de agosto de 2011

DE GENERAL A SOLDADO RASO


La Jornada Mundial de la Juventud a pesar de los múltiples detractores que oscilaban entre intelectuales y oportunistas convoco a un estimado de un millón y medio de jóvenes, obviamente uno no puede llegar a conocer los sentimientos y la Fe de estos, pero quien mejor que CRISTO para confortarlos y llenarles de animo para seguir un camino de FE que cada día se hace más difícil y cuesta arriba,  la sociedad misma trata de consumir el corazón del joven ofreciéndole múltiples opciones de placer inmediato queriendo así de alejarlo de lo trascendente e importante.

Es necesario reencontrarnos con Dios y su mensaje, mensaje que últimamente se nos es tan esquivo, y no porque Dios lo esté haciendo así, sino mas bien porque nosotros no escuchamos y la mayoría de las veces preferimos hacernos al quite por comodidad o por miedo, ya que siempre, pero siempre el mensaje de Dios cuestiona, molesta llamándonos al cambio y a la reflexión , por ello para muchos es preferible hacer caso omiso al llamado de ESTE y es que la comodidad es mucho mas llevadera que el tratar de cambiar nuestros hábitos, costumbres y formas de vida.

En general el ser humano este donde este, y ojo que no solo me refiero al ámbito cristiano sino también a las actividades diarias de este, le cuesta mucho admitir que en la vida no siempre uno puede ser el centro de atención en todo, o el líder indiscutible, el animador que siempre está a la cabeza de todo,  en ello hay un pequeño problema (si se le puede decir así) que es Dios, ya que Este nos llama a ser como El, a seguirlo, lo que pasa es que nosotros estamos acostumbrados a entender lo que nos conviene, “el Hijo del Hombre no vino a que lo sirvieran, si no a servir”, esto implica que si Cristo en toda su grandeza se hace uno de nosotros, se hace humilde en si mismo, pasando de general a soldado; pero nosotros en nuestra terquedad no queremos admitir ello, no aceptamos dejar nuestro pequeño pedestal y nos ensimismamos en nosotros mismos, no entendemos que el camino de la salvación es justo eso, pasar de general a soldado raso, porque aquel se engrándese a sí mismo, al final de los tiempos será humillado, y aquel que se humilla a si mismo, al final de los tiempos será enaltecido.

Un mensaje tan contundente acompañado por una coherencia ejemplar de la mano de JESUS DE NAZARETH definitivamente esta destinado a cuestionar el actuar en general del ser humano a muchos no cae bien, la palestra de la intelectualidad o del mero oportunismo son mejor vistos que el bajo perfil que viene de la mano de la humildad, por ello es desechado y muchas veces silenciado, en esto creo que todos somos culpables y negar nuestra propia responsabilidad seria abrazar la soberbia en desmedro del propio EVANGELIO.

Ahora bien uno no puede llegar a ser tan ingenuo para creer que con la JMJ vivida en Madrid España la Iglesia Católica de la noche a la mañana va a cambiar todo lo que definitivamente tiene que cambiar, todavía es necesaria mayor inclusión y apertura entre tantas otras cosas, pero ver a un millón  de jóvenes reunidos sin miedo de sus creencias y de su FE da esperanza, lastimosamente esta sociedad tan paradójica que nosotros mismos hemos construido nos lleva a vivir contrastes demasiado fuertes, por un lado el millón y medio de jóvenes creyendo que una sociedad mejor es posible y por el otro los mas de 600 mil niños que en este momento mueren de hambre y de sed en Somalia, en esto discúlpenme mis amigos lectores, pero los intelectuales y los “indignados” que seguramente deben ser mas letrados e intelectuales que mi persona no alzaron la voz sobre este nuevo “holocausto mundial” con la misma ferocidad que con la que criticaron a la Jornada Mundial de la Juventud.

Creo que no nos damos cuenta que la única manera de trascender y llegar a ser uno en Cristo es teniendo la certeza de que solo en la humildad podremos alcanzar la grandeza, y esto es donde nos toque estar, no solo en el ámbito de iglesia, sino también en nuestra vida diaria, donde Dios nos prueba a diario en nuestro ego.

La humildad engrandece el alma y el espíritu, por eso es mejor decir como Santa Teresa de Jesús “solo Dios basta”, y de esa manera vivir de manera diferente y siendo diferentes, prescindiendo del ego y del egoísmo.

Simplemente y para terminar, no nos aplacemos como seres humanos y de una buena vez pasemos de generales a soldados rasos