lunes, 18 de julio de 2011

LA DEMOCRACIA NO ES SOLO CUESTIÓN DE CANTIDAD SINO TAMBIEN DE CALIDAD (El mal funcionamiento del caudillismo como forma de gobierno)


El caudillismo en un fenómeno político – social, mediante el cual una figura carismática con gozo de apoyo popular masivo se hace con la administración de poder, reposando en el las esperanzas y anhelos de estas “masas populares” que a su vez confían ciegamente en la sabiduría y buen manejo del poder por parte de este líder popular. En America Latina la figura del caudillo jugo y juega un papel importante en la vida republicana de todos los países de la región, tomando solo como parámetro el siglo pasado, vemos que en muchos países latinoamericanos fueron apareciendo un sin fin de caudillos, tanto en democracia como en dictadura.

Bolivia siempre estuvo liderada por caudillos de toda índole y calaña, desde el Gral. Melgarejo, pasando por el Dr. Víctor Paz Estensoro, hasta el actual Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia Evo Morales, en todos los casos, por lo menos acá en Bolivia, han interpuesto la cantidad de apoyo que el caudillo pueda llegar a tener, que a la calidad y cualidad de sus programas de gobierno y posterior ejecución, vale decir que para estos valía más la popularidad con la gente que la buena administración del gobierno. El caudillo por lo general siempre anda rodeado de un sin fin de “funcionarios leales a la causa”, los cuales tiene como único objetivo aprovecharse de la buena voluntad o en todo caso de la ignorancia del líder carismático, sacando de ello frondosas tajadas para beneficio personal y familiar.

Ya en pleno siglo 21 Latinoamérica vivió una especie de resurgimiento de lideres carismáticos convertidos en verdaderos caudillos del nuevo milenio, los cuales fácilmente se pueden llegar a diferenciar en dos corrientes, una moderada con alta conciencia social apoyada en el dialogo y la concertación, y la otra con una visión totalmente confrontacional y totalitaria, anteponiendo los interese partidarios y políticos a las necesidades de la gente, en el primer caso tenemos como buen ejemplo al ex presidente de Brasil Ignacio “Lula” da Silva, y en la otra cara de la moneda los presidentes Hugo Chávez, Rafael Corre y Evo Morales.

La democracia boliviana sufrió un cambio drástico y a mi parecer oportuno en su momento, ya que de una forma democrática partidista y pactada dio el paso a una más participativa y con mayor representatividad, el líder de esta nueva democracia fue nuevamente un caudillo representado en la figura de Evo Morales, de nuevo las esperanzas por días mejores para todos los bolivianos estaban a flor de piel, es así que este logro una aplastante victoria con el 53% de los votos en las elecciones generales de 2003, todo el país se encontraba expectante, lastimosamente 7 años después de que el MAS se hiciera con la administración del poder en Bolivia, las cosas no han cambiado ni mucho menos, los pobres cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos, y esto sucede pesar de la millonaria campaña publicitaria con la cual el gobierno trata de hacernos creer que vivimos en el país de las maravillas, jactándose de los supuestos superávits fiscales y de los números favorables a nivel macroeconómicos, pero en el día a día, la cosa es distinta, Bolivia no crece a nivel de sus pares latinoamericanos y esto se debe única y exclusivamente a la pésima gestión de gobierno del Presidente Morales, el cual prefiere mil veces escuchar al presidente venezolano Hugo Chávez que a su propio pueblo.

En definitiva Bolivia nuevamente se ve gobernada por un caudillo, que si bien todavía goza de cierto apoyo popular, también es cierto que el descontento general con las políticas de gobierno va en aumento, a esto se suma la cacería de brujas de todo aquel opositor que se atreva a disentir con las cada día más penosas metidas de pata de nuestro presidente, erróneamente se trata de hacer creer que la voz de Evo Morales es casi sagrada, a la cual hay que obedecer ciegamente y ese es el principal error del entorno presidencial.

Lastimosamente en Bolivia todos somos iguales, pero hay algunos que son MAS iguales que otros….a buen entendedor, pocas palabras.