lunes, 9 de mayo de 2011

TOTUUS TUS….EDIFICANDO UNA NUEVA IGLESIA


Corría el mes de mayo de 1998, me encontraba cursando la secundaría en el colegio La Salle, la verdad por aquellas épocas no me iba muy bien en los estudios, en especial en las materias disque troncales (Mate y Química) ya que me parecían súper aburridas e inútiles (cosa que sigo pensando), al ser un colegio católico con varios meses de anticipación se venia preparando la visita del Papa Juan Pablo II, la verdad yo ni sabia quien era ese señor, solo que nuestra presencia en la ruta de su llegada y la asistencia a la misa papal eran de carácter obligatorio, lo bueno de todo esto es que pasábamos largas horas practicando cánticos para tal evento, por ende se suspendían muchas clases y eso para mi era BUENO. Al ser un colegio religioso NO nos enseñaban mucho de JESÚS y su Evangelio (como pasa en varios establecimientos confesionales católicos) así que mucha expectativa por la llegada del PAPA aquel mayo de 1988 no tenía en verdad.

Aquella tarde del 10 de mayo de 1988 todo mi colegio se encontraba en una de las principales avenidas de la ciudad de La Paz, con banderitas en mano, esperando casi 3 horas parados en la calle mis amigos y yo esperábamos con ansias la llegada de Juan Pablo II, no para saludarlo ni mucho menos, sino para podernos marchar a nuestras casas para descansar de una tarde pesada de espera y aburrimiento, cayendo ya la noche escuchamos sirenas policiales, vítores, la gente se empezaba a emocionar, en eso vimos pasar una camioneta blanca, en ella se encontraba el Papa de pie, me impresiono su sola presencia, es más me conmovió no se porque casi hasta las lagrimas, vi la movilidad pasar como en cámara lenta, aquella figura de presencia imponente y a la vez dulce y tierna cambio en unos pocos minutos mi forma de pensar sobre DIOS, la Iglesia y su líder Juan Pablo II.

Ya en el Campus Papal donde tendría lugar la Eucaristía celebrada por el Papa, no me perdí detalle alguno, por primera vez ponía tanta atención en una misa, nuevamente su sola presencia me impacto, tanto así que por el tiempo restante de su visita a Bolivia no le perdí el rastro, estaba pendiente de la televisión y de los diarios, veía y leía todo relacionado con la visita papal, inclusive llegue a perder clases de reforzamiento en aquellas materias llamadas “troncales” por mirar la celebración juvenil del papa que era transmitida por todos los canales televisivos, al mirar y escuchar los cánticos y el mensaje a los jóvenes de Juan Pablo II, entendí que había cosas mucho, pero mucho más importantes que la matemática y la química, comprendí que lo realmente trascendente se encontraba en la sencillez y el amor. Su visita a Bolivia es sin duda uno de los más hermosos recuerdos que guardo conmigo y ocupa un lugar primordial entre los tesoros de mi memoria.

Pasaron muchos años luego de la visita de Juan Pablo II, y sus mensajes y múltiples actividades nunca dejaron de interesarme y por ende las de la Iglesia, es así que me encontré con la figura de la Madre Teresa de Calcuta, su vida, obra y misión me parecieron simplemente impresionantes, cada palabra que salía de la boca de la Madre Teresa era sabiduría pura, no había por donde perderse, aquella diminuta figura era el reflejo mismo del Amor de DIOS hacia los más desposeídos, y de ahí no pare, conocí la figura de grandes personajes que con su vida y obra lucharon por un cambio en la mentalidad y de actuar en el ser humano, combatiendo contra la injusticia y el abuso, me entere también de la lucha del Sacerdote Jesuita Luis Espinal, que fue asesinado por la dictadura de Luis García Mesa acá en Bolivia, igualmente pude conocer la vida del Monseñor Oscar Romero (El Santo de los pobres), en el vi el rostro de una Iglesia diferente, más militante y alineada con su pueblo, con los pobres y marginados, una Iglesia que lucha y no se calla, que hace del Evangelio vida misma, aprendí la clara diferencia entre las comodidades y lujos materiales que pose una Curia eclesial y la pobreza de un JESÚS que luchaba por su pueblo con firmeza y con amor, Monseñor Romero fue sin duda uno de los más grande ejemplos de coherencia y de lucha.

¿Y a que va todo esto?, el 1º de mayo del presente año Juan Pablo II fue beatificado y las voces contrarias a este acontecimiento no se hicieron esperar, muchos mencionaron el poco apoyo que recibió Monseñor Romero por parte de Juan Pablo II, otros la casi terquedad del Papa por defender el celibato a capa y espada aun a sabiendas de que esta costumbre casi impuesta por siglos viene cayendo por su propio peso, otros arguyeron la poca apertura a las mujeres y otros su dureza en lo referente a los anticonceptivos, preservativos y el VIH, por ende poniendo en tela de juicio su tan pronta beatificación.

Me pregunte entonces que es ser santo o que significa la santidad, llegando a la conclusión que un santo sea reconocido por la Iglesia o no, es simplemente una persona que en sus luchas y tristezas va avanzando en su camino hacia el encuentro con DIOS a través del prójimo y de sus disputas, es que acaso Juan Pablo II no fue un líder impresionante que conmovió con su mensaje a millones de personas?, no fue Monseñor Romero un luchador inquebrantable por los derechos humanos en El Salvador dando la vida por ello?. Creo firmemente que la Iglesia actual necesita de ambas visones, apoyándose una a la otra, creciendo juntas hacia una Nueva Iglesia que todavía es posible y no solo eso, sino que es NECESARIA, ya es hora de empezar a edificarla labrando lo justo y denunciando lo injusto.