lunes, 16 de mayo de 2011

SECTAS Y MÁS SECTAS…..a tener mucho cuidado

Un tema bastante álgido y sensible de hablar por tratarse de la FÉ y la religiosidad de las personas es sin duda el de las sectas y sus implicaciones tanto en la vida en sociedad como en la “peligrosidad” de sus creencias y credos. Definir lo que es una secta no es nada fácil ya que muchas religiones que ahora son llamadas tradicionales indudablemente nacieron de grupos sectarios que con el transcurso del tiempo se fueron asentando en la vida y la fe de las personas, por ello y tratando de ser lo más ecuánime posible definimos la secta como “un grupo de seguidores de una doctrina o corriente religiosa o a una ideología política y/o filosófica concreta”.


La pluralidad religiosa y la libertad de culto en la sociedad actual si bien traen consigo una sana tolerancia entre credos y creencias también llevan consigo una peligrosa “aceptación” de varios cultos cuya finalidad no es exactamente acercar a sus seguidores a DIOS o a lo trascendente, sino más bien llenar sus arcas con los diezmos y donaciones que sagradamente “ofrendan” sus fieles.


Existen varios tipos de sectas y cultos, con diversas finalidades y creencias, las más difundidas y aceptadas especialmente en Latinoamérica son las evangélica – pentecostales milenaristas, es fácil darse cuenta quienes son, sus predicas se centran y se basan en la pronta llegada de el “fin de los tiempos”, son apocalípticas ya que gran parte de sus enseñanzas están basadas en una interpretación literal de los libros apocalípticos de la Biblia (El libro de Daniel, y El libro de Revelaciones), obviamente solo los fieles “conversos” a estos cultos podrán ser dignos de ser salvados de las llamas del eterno infierno, en primera instancia en el famoso “arrebatamiento”, donde los “buenitos” pertenecientes a estas sectas desaparecerán de la faz de la tierra dejando aquí a los impíos pecadores para que sufran la “gran tribulación”, otra característica marcada de estos grupos es que para llegar a ser “digno” de ser salvado por la bondad del Buen Dios es necesario “diezmar” sagradamente cada mes, utilizando para ello un sin fin de mecanismos impresionantes, jugando en ello la música un papel fundamental ya que con el constante cambio de ritmos, armonías y cadencias los participantes de estos cultos experimentan un marcado cambio de humor y sentimientos, manipulando así las reacciones y comportamientos de sus feligreses, lo interesante de estos grupos evangélico – pentecostales es la rapidez con la que se multiplican, tanto así que me atrevería a decir que cada barrio de nuestro continente tiene su propio grupo evangélico.


Punto aparte merecen los “cultos” destructivos, ya que la dinámica interior de estos grupos es muy diferente en relación en la forma de captar seguidores y en el trato con ellos, la cosa aquí se torna más seria y preocupante, ya que la finalidad de estos grupos, es extraer literalmente a sus seguidores de la sociedad para aislarlos del mundo exterior, rompiendo con ello todo contacto hacia familiares y amigos, luego de esta separación radical con su entorno se emplea un sin fin abusos, humillaciones, coerciones y coacciones para que la persona insertada en el culto poco a poco pierda su individualidad y personalidad para luego formar parte de un pensamiento y actuar “colectivo” totalmente supeditado a la voluntad divina y superior del “líder” del culto, los abusos sexuales, extorsión, prostitución, trafico de drogas, de personas, suicidios masivos, e inclusive actos terroristas son el común denominador de estos “cultos peligrosos”, de esto hay varios, tristes y lamentables ejemplos, como ser los “davidianos”, “la orden del templo solar”, “las puertas del cielo”, “la familia”, “los moon”, etc.


La existencia de estos grupos, tanto evangélicos como destructivos aparecen recién a mediados del siglo pasado, los primeros fomentados por la política exterior del gobierno norteamericano de la época, más propiamente impulsados por las dadivas y ánimos del tristemente celebre canciller Henry Kissinger, el cual para aplacar la floreciente Teología de la Liberación en America Latina, que era contraria y contestataria a las dictaduras militares de ese entonces, impulso la llegada de estos grupos cuya fe y religiosidad es altamente individualista y apocalíptica, para así evitar la propagación de la naciente teología de la liberación, el segundo grupo conformado por los cultos destructivos aparecen a raíz de una desconexión entre la sociedad en su totalidad con sus lideres religiosos y políticos, la seguidilla de guerras y la inestabilidad política de aquel tiempo fueron cuna propicia para que nacieran estos grupos destructivos que empezaron a ofrecer “nuevas respuestas” a las dudas generalizadas que cundían en la época, lastimosamente estas incertidumbres eran resueltas por algunos “iluminados” que en su totalidad sufrían de graves desviaciones psicológicas clínicas.


Un común denominador de las sectas y cultos es que en todas ellas el líder tiene una personalidad altamente carismática y persuasiva, lo que genera que sus fieles o seguidores sientan una especie de adicción total hacia la persona y las enseñanzas de su “líder”, para ello es necesario igualmente que los feligreses o seguidores sientan o hayan sentido una baja autoestima debido a diversos problemas como ser familiares, económicos o sociales, lo que los hacen altamente manipulables y moldeables a las “santas” enseñanzas del líder de la secta o del culto, encontrando en este las respuestas altamente anheladas por su maltrecha personalidad, en los cultos destructivos la conjunción de la adicción al líder y la baja autoestima dan como resultado una “suplantación de la realidad” por parte de los “conversos”, los cuales al estar desconectados de su entorno social aceptan a raja tabla la “realidad” borrosa, incierta e impuesta por el culto en cuestión.


El distanciamiento en el núcleo familiar o el recelo entre estos es de igual manera una triste constante, dentro de las sectas el líder carismático e influyente enseña y predica que solo los miembros del grupo son susceptibles y dignos de ser salvos por ende los familiares que no lleguen a formar parte de estos grupos de salvación lastimosamente están condenados a sufrir la famosa gran tribulación es por ello que dentro d la secta se promueve el distanciamiento familiar, ya que los no adeptos pueden llegar a ser piedra de tropiezo para los miembros del grupo, el alejamiento y muchas veces la acusación y reproche son parte de todos los días hacia los familiares rehaceos de formar parte de la secta. En cuanto a los cultos peligrosos la extracción del seno familiar es literal, es decir que se que se los aísla de todo su circulo familiar y social más próximo, formando de esta manera un “todo colectivo” ideado e insertado por el líder del culto.


Las severas consecuencias tanto para los familiares como para las personas que se adhieren a una secta o a un culto saltan a la vista e indefectiblemente estos deben buscar ayuda profesional para evitar un resquebrajamiento familiar en el menor de los casos.


Ahora bien es justo y necesario discernir estas sectas o cultos de los “nuevos movimientos religiosos”, las diferencias también salta a la vista, ya que estos utilizan un lenguaje mucho más moderado, su mensaje no es apocalíptico ni trágico, y tratan de no generar un distanciamiento de sus fieles hacia la sociedad ni a sus familiares, es más, siendo sinceros trabajan mucho en asistencia social y familiar.

Las sectas y los cultos definitivamente no tienen como finalidad acercar a sus seguidores a Dios, más al contrario solo quieren apoderarse de su mente, personalidad, decisiones y especialmente de su dinero, así que a tener cuidado nomás.