martes, 31 de mayo de 2016

LEYES MODERNAS Y SOCIEDADES MUERTAS

"Todo me está permitido, pero no todo me conviene. Todo me está permitido, pero no me haré esclavo de nada" 1Corintios 6:12

La humanidad se encuentra en constante movimiento,  el ser humano por ende a seguido evolucionando a lo largo del tiempo,  el conocimiento y la tecnología han dado pasos agigantados traspasando fronteras que antes eran simplemente inimaginables,  si bien estos avances tecnológicos son dignos de destacar y celebrar también tenemos que ver con cierto recelo algunos cambios que esta trayendo consigo la sociedad moderna.


La ética y la moral han venido perdiendo terreno frente al relativismo y la indiferencia, el ser humano a pesar de desenvolverse en sociedad se esta volviendo cada vez más individualista y egoísta,  el bien común ya no es importante y por ende no tiene valor frente al egoísmo o el egocentrismo.
En esa línea de pensamiento extraño nos estamos topando con lo que se han llegado a denominar "sociedades abiertas  o evolucionadas" en las cuales se tienen como verdades o derechos situaciones o acciones que en otrora simplemente eran inadmisibles, el aborto, suicidio, eutanasia,  cambio de sexo, entre otros ahora son vistos como derechos personalisimos donde la sociedad y mucho menos la religión no tienen potestad de intervenir o tan siquiera opinar. 

Si bien las formas de vida en sociedad han cambiado rotundamente (por lo menos en la cultura occidental) no todos estos cambios son buenos por si mismos, muchos de estos  están yendo en contra de la misma humanidad, pero al ser presentados como conquistas sociales se van convirtiendo primero en triunfos y luego en derechos, de este modo el aborto ya no es un crimen,  drogarse ya es un derecho y cambiar de sexo es una conquista social.

A este punto muchos pensarán que la Iglesia al enfrentarse abiertamente a estas sociedades modernas es retrograda e inquisidora y que por ende se rehúsa seguir el camino de la modernidad que la misma humanidad va imponiendo, es así que surgen un sin fin de críticos eclesiales que ven en la Iglesia Católica al enemigo a vencer, pues es justamente la Iglesia la que insiste en predicar valores éticos y morales para una adecuada vida en sociedad,  pero al parecer estos parámetros éticos ya no son validos en las sociedades modernas y abiertas de este siglo 21.

Dentro de las normativas "modernas" que van proliferado en distintos países tenemos varias referidas a la identidad de genero,  Bolivia lastimosamente no es la excepción,  básicamente ser mujer u hombre ya no responden a una ley natural,  ahora resulta ser una "decisión personal".

Para nuestra sociedad "moderna" esta normativa es un avance para el reconocimiento de la comunidad LGTB, con la cual esperan ejercer plenamente sus derechos civiles y dejar de ser víctimas de discriminación,  ahora bien, en este punto hay que ser sinceros,  la discriminación no disminuye con leyes, se la disminuye  con educación y valores, en este sentido la Iglesia Católica defiende la igualdad de las personas ante la ley, situación que es desconocida no solo por el sector LGBT sino por las sociedades modernas en general, este desconocimiento da lugar a varias críticas que van en contra de la Iglesia Católica y su doctrina,  tildándola de machista, homofobica y racista.

Creo que hay que ser claros,  tratar de cambiar la naturaleza humana con leyes (de seguro habrán más) va en contra de la propia humanidad, de la familia y de la misma sociedad, obviamente para lograr estos extremos la Iglesia es un estorbo a la cual es mejor  eliminar o por lo menos  desprestigiar.

No se puede llegar a discriminar a nadie por raza, credo o sexualidad,  pero tampoco se puede imponer normas y leyes que van en contra de la misma humanidad aunque en principio no se lo vea así, por ende en estos tiempos tener FE va a ser ir en contra corriente,  pero con la certeza de que las leyes podrán cambiar normativas humanas pero a la creación de DIOS no.

Marce Miranda Loayza