martes, 9 de junio de 2015

¿EN QUE CREEN LOS QUE CREEN? (Parte 1)

La FE es una gracia divina dada a la humanidad para que esta pueda responder al AMOR dado por EL PADRE hacia su creatura, por eso aunque muchos se declaren ateos de manera abierta y tajante la FE siempre estará presente ahí, rondándoles ya que la existencia de esta no depende del hombre, sino de DIOS.

Durante un tiempo pude observar como la FE generaba diversas reacciones en el creyente, llegando a mutar y a convertirse ya no en una FE en la divinidad, sino más bien en una fe en la intelectualidad, en la diversidad, en las posturas políticas y hasta en la etiqueta y las buenas formas, de esta manera la FE puede llegar a transformarse y a diversificarse tanto que deja de tener la esencia con la que nos fue dada.

La primera anécdota en este sentido pasó hace algunas semanas atrás durante un seminario – conservatorio dado por uno de los más grandes teólogos de Bolivia, el tema del mismo era “la interculturalidad”, la ponencia brillante con un dominio del tema impresionante, todo iba bien hasta que se hablo de la posición de fe que tenia tanto el expositor como 0 algunos participantes, lo cuales concordaron que creían tanto en las enseñanzas de la iglesia católica como en las tradiciones ancestrales de pueblos originarios, si bien el concilio Vaticano II señala que el ESPÍRITU SANTO en su libre actuar puede sembrar las “Semillas del Verbo” donde quiera y donde sea no podemos llegar a caer en un sincretismo religioso que a la larga lleva a una “juntuncha” de creencias que definitivamente terminan alejándonos de  ese DIOS UNO Y TRINO para arrastrarnos a depositar nuestra FE en una especie de panteísmo ajeno al EVANGELIO, las creencias ancestrales son dignas de admirar y respetar pero  no por ello se debe caer en sincretismos ajenos a la FE.

La segunda anécdota tiene que ver con algunos compañeros de universidad de la carrera de Ciencias Religiosas, estos amigos conformaron un colectivo cultural muy interesante, siempre desde el punto de vista de la “teología de la liberación” y por raro que paresa del “anarquismo” no puedo negar su valor intelectual y artístico muy profundo e interesante, lo que  llama mucho mi atención es la forma despectiva con la que se expresan de todo o que venga de la IGLESIA CATÓLICA, pareciera que en su construcción teológica intelectual aprecian más la mezcla de creencias vengan de donde vengan, a pesar de con ello deformen claramente la FE dada por DIOS.

La ultima anécdota proviene de un grupo parroquial importante en La Paz – Bolivia, hoy por hoy vendría a ser el movimiento laical más importante de nuestra ciudad, en uno de sus espacios virtuales vi con extrañeza que posteaban una especie de reglas, formas y posturas que deben seguirse durante la celebración de la MISA, lo peligroso de ello es que por seguir al pie de la letra dicha posturas se puede llegar a olvidar fácilmente la esencia misma de la celebración que es CRISTO y perderse en las formalidades que para DIOS simplemente están de más,  no nos olvidemos de la parábola del fariseo y del publicano (Lucas 18:9-14), a DIOS simplemente no le importa, es más NO LE INTERESA la postura corporal en la MISA o donde sea, lo ÚNICO que verdaderamente le interesa es un CORAZÓN DISPUESTO a recibirlo y  amarlo, por ende lo demás viene sobrando.


Como vemos la FE puede llegar a ser tan diversa que muchas ves podemos llegar a perdernos por las ramas olvidándonos del tronco, nuestra IGLESIA viene pasando por una especia de crisis vocacionales, cada vez existen menos sacerdotes y religiosos en especial en nuestra sociedad occidental, por ende, es obligación de los laicos  formarnos teológica y espiritualmente para transmitir la alegría del EVANGELIO de manera inequívoca, sin caer en relativismos, sincretismos y vanos formalismos, por lo expuesto pareciera que algunos viven su FE  en el siglo 20 o hasta en el siglo 19, debemos dar un salto de FE, dejar de lado lo que nos sumerge en nuestras propias ideas y creencias y abandonarnos al AMOR DE DIOS.