lunes, 21 de mayo de 2012

CUANDO REGRESAR A CASA SE CONVIERTE EN UN PELIGRO

Las calles en Bolivia lastimosamente se han convertido en lugares altamente peligrosos, los últimos informes señalan que al menos alrededor de 700 pandillas realizan actividades delictivas en el país, lastimosamente no existe todavía una adecuada política sobre seguridad ciudadana, cogoteros, asesinos, auteros, ladrones, violadores, etc., etc., etc. hacen de las suyas en nuestras calles mientras que los organismos judiciales y policiales se encuentras abocados a tapar los fuertes indicios de corrupción que pesan sobre ellos.

Los ciudadanos de a pie nos sentimos totalmente desprotegidos ante la ola de delincuencia que se vive en nuestro país, ya que el organismo policial solamente resuelve prontamente los casos que alcanzan cierta notoriedad pública mientras que el común de las denuncias duermen el sueño de los justos o en todo caso los agentes encargados del tema “solicitan” cierta ayuda económica a los denunciantes para resolver con prontitud sus casos, obviamente esto pasa a vista y paciencia de las autoridades correspondientes pero al parecer nadie se atreve a ponerle el “cascabel al gato” ya que esto demandaría mucha voluntad política y sobre todo de mucha valentía.

Ante esta realidad lastimera nuestras autoridades simplemente prefieren hacerse de la vista gorga o vivir en negación ya que para ellos no existe inseguridad ciudadana en Bolivia, solo algunos casos aislados de violencia, inútilmente nos hacen tratar de creer que vivimos en el país de las maravillas donde todo esta bien y donde se puede vivir bien, pero no, el sol no se puede tapar con un dedo y de eso nos damos cuenta todos, las calles de Bolivia se van tornando inseguras hasta llegar al punto que regresar a casa se ha convertido en algo peligroso.

Punto aparte merecen los constantes hechos de corrupción que se generan dentro de la policía boliviana, altos mandos ligados a delitos del narcotráfico, trafico de influencias, etc. son titulares cotidianos de los matutinos, pero lo que realmente indigna es el silencio cómplice de las altas autoridades policiales las cuales hacen todo lo posible para acallar estos hechos, de esta manera la población se encuentra desprotegida ante la alta de delincuencia que se vive en el país, donde uno puede encontrar la muerte a manos de cogoteros, pandilleros o asaltantes simplemente regresando a casa.

Ni que decir de los órganos judiciales, jueces y fiscales increíblemente dejan libres a delincuentes día tras día, recae sobre la administración de justicia varias denuncias de corrupción, de esta manera se deja al ciudadano común librado a su suerte y se trata entre algodones a los antisociales.

Como vemos no existe al momento una adecuada lucha contra el crimen en Bolivia, es más pareciera que los organismos apropiados para el tema se preocupan más en hacer seguimiento a los opositores políticos del actual partido de gobierno, para ello si hay celeridad jurídica, para ello si hay servicios de inteligencia, para ello si hay presupuesto, como consecuencia de ello los ciudadanos vivimos casi entre rejas mientras que los delincuentes caminan libremente por las calles sembrando temor y dolor en las familias bolivianas.

Es necesario ser coherentes, la delincuencia en Bolivia no es algo nuevo, pero lo que si alarma es que esta vaya aumentando con el paso del tiempo y que poco o nada se este haciendo al respecto al punto de que regresar a casa se este convirtiendo en un peligro, ya que en el camino uno puede encontrar la muerte a manos de antisociales que roban y asesinan por unos pocos pesos o por un simple celular….