lunes, 17 de junio de 2013

UN CORAZÓN MONETIZADO ES UN CORAZÓN MUERTO


Hace un par de días vi a una señora, la cual se encontraba totalmente desconsolada, pensé que alguien de su familia se encontraba gravemente enfermo o algo peor, el fallecimiento de un ser querido ya que el llanto era inconsolable a tal punto que cuasi se desmaya de dolor, pero no fue así, la señora en cuestión había perdido su cartera con una buena suma de dinero en un taxi y este hecho le estaba causando la angustia antes mencionada.

El dinero es la energía de las sociedades consumistas, que permite que los individuos dentro de esta intercambien bienes y servicios, lastimosamente con el paso del tiempo esta energía a pasado de ser un medio para convertirse en el centro de las relaciones humanas en sociedad, resultado de esto tenemos un corazón no solo ambicioso sino también codicioso.

La vida en sociedad se mueve en torno al comercio, la economía y por ende al dinero, llegando a suplantar en muchas ocasiones al amor y hasta inclusive a DIOS, el “don dinero” es ahora la llave de los sueños y de la felicidad, de ahí que su ganancia o pérdida generan verdaderos sentimientos de alegría, felicidad, tristeza o soledad, de esta manera el ser humano para llegar a sentirse realizado y conforme consigo mismo necesita ya no una familia estable cimentada en valores y creencias ahora solo requiere sentir el poder del dinero, el cual supuestamente lo puede comprar todo.

Una de las características intrínsecas del dinero y el poder es que pueden llegar a corromperlo todo, es así que el corazón del hombre al ser tocado por la ambición y la codicia se vuelve rígido y oscuro, básicamente dedicado únicamente a rendirle una especie de culto al dinero, hecho por el cual el ser humano deja de ver las cosas verdaderamente trascendentes como la FE, el amor o la familia y centra toda su atención y fuerzas en la consecución de riquezas las cuales muchas veces resultan hasta innecesarias.

El culto al dinero hace que el ser humano termine desvalorizando al propio ser humano, la gente pobre que no tiene los suficientes recursos para adquirir los diversos productos ofertados dentro de una sociedad de consumo termina siendo un estorbo para el consumismo exagerado el cual solo busca por todos los medios nuevos clientes para engrosar sus riquezas, de esta manera el hombre se ha convertido en esclavo del dinero y este a pasado a ser  el nuevo dios de la sociedad de consumo y del capitalismo depredador.

Como mencione con anterioridad el ser humano a pasado a fundamentar sus estados de alegría o de tristeza con sus estados de cuenta, la vida humana solo tiene valor si esta se encuentra debidamente monetizada, el peso de las tarjetas de crédito importan más que los sentimientos o los valores éticos, el corazón del hombre se ha monetizado y esto lentamente simplemente lo esta destruyendo.

Pues bien es bueno recordar que por más que nos encontremos en medio de una sociedad consumista mediatizada el ser humano es y será el centro de la creación, tratar de hacernos creer que la búsqueda de la felicidad esta directamente relacionada con la obtención de riquezas, no puede ni debe llegar a ser una máxima de este siglo 21, simplemente porque el hombre es el culmen de la creación, el dinero no deber convertirse en una obsesión, no puede pasar de ser una simple necesidad la cual solo tiene por objetivo conseguir ciertas necesidades y servicios básicos.

El amor no tiene precio, la familia no tiene precio, DIOS no se vende, no se puede vivir endiosando al dinero simplemente porque ello lo único que puede trae consigo es más pobreza e infelicidad.