lunes, 25 de junio de 2012

LA LEGALIDAD DEL ENGAÑO

Una de las grandes mentiras que el ser humano ha inventado para engañarse a si mismo es la famosa “legalidad”, es decir el apego a las leyes o normas jurídicas las cuales están ligadas a la convivencia justa y equitativa en sociedad, pues bien no hay mayor mentira que esta ya que es bien sabido que en la gran mayoría de las sociedades las leyes y normas están hechas a la medida de los poderosos, para ellos si existe legalidad, para ellos si se logra justicia, pero para los pobres y débiles solo existe olvido y discriminación..

Las normas y leyes son construcciones humanas por lo tanto sujetas a equivocaciones y fallos, pero por sobre todo sujetas a manipulaciones, los grupos sociales dominantes, es decir con poderío económico o político siempre vuelcan la balanza de la justicia hacia sus propios intereses aunque estos representen a un grupo un minoritario de la sociedad, de esta manera se dan un sin fin de abusos que son tildados de legales y justos.

A titulo de legalidad y de justicia se han librado guerras, asesinatos, genocidios y es que la letra muerta de la ley nunca vela por los derechos o por las necesidades de las personas, de esta manera la norma jurídica siempre fue cambiando con el paso del tiempo no por las necesidades del ser humano sino por las ideologías políticas de aquellos que ostentan el poder.

Nadie puede negar que para que el ser humano tenga un mínimo de convivencia con sus pares son necesarias ciertas normas y reglas para que este tenga limites en el uso de sus derechos y sepa también el alcance de sus obligaciones, pero cuando la ley y la norma sobrepasan en importancia al mismísimo hombre entonces esta deja de ser útil para convertirse en una especie de cadena opresiva que tiene como fin silenciar a la verdadera justicia y darle legitimidad al abuso y al engaño, para ello nos han hecho creer un sin fin de mentiras, por ejemplo nos enseñan que la norma escrita en las diferentes constituciones políticas son santas y gozan del favor de la divinidad, que la justicia es ciega y ecuánime, o que el estado de derecho siempre tendrá sustento con la aplicación oportuna de la ley, pero es bien sabido que para ciertas circunstancias o para determinadas personas existe celeridad jurídica, mientras que para otros la búsqueda de justicia o de un debido proceso es eterna, costosa y casi inalcanzable.

La ley es hecha para el ser humano y no este para la ley, cuando esta ultima genera injusticia, desigualdad y mayor pobreza pues es intrínsecamente mala, por ende respetarla deja de ser una obligación ya que ninguna norma en si puede valer más que la máxima del ser humano, lastimosamente en pleno siglo 21 la ilegalidad va de la mano de la legalidad y la injusticia va siendo sustentada por la noma legal, como dije con anterioridad desde guerras hasta verdaderos genocidios se han apoyado en el seguimiento estricto de la ley.

Obviamente también es necesario ser coherente ya que no se puede ocultar que todos los regimenes políticos sean de derecha o de izquierda han utilizado históricamente la justicia para dar legalidad a sus propios intereses los cuales generalmente siempre están alejados de los de sus propios pueblos, han prostituido la justicia y pareciera que no existen aires de cambio a corto plazo.

Como ven seguimos en las mismas, los pobres solo pueden confiar en la justicia divina mientras que los ricos o poderosos tienen una fe ciega en las instancias legales que ellos mismos controlan….ya es hora de poner UN ALTO a la legalidad del engaño.