lunes, 26 de marzo de 2012

EL SER HUMANO VIVE EN UNA CONSTANTE ANGUSTIA


El ser humano vive y se desenvuelve en una constante angustia, es decir que no encuentra paz ni sosiego, busca infructuosamente llenar los vacíos que cada vez se hacen más grandes debido a una sociedad depredadora en la que solo el individualismo y la indiferencia parecen ser las constantes que carcomen el corazón humano. La humanidad busca respuestas en las cuales pueda apoyarse para sustentar una inmensa soledad a la cual se va acostumbrado.

La economía de mercado ligada a un consumismo exacerbante trata de llenar los vacíos del corazón humano con lujos materiales muchos de ellos totalmente innecesarios, la sociedad a creado nuevos métodos de comunicación, el mundo entero se encuentra unido a través de la Internet, lo triste es que poco a poco las relaciones humanas se han ido despersonalizando, es así que millones de personas se encuentran en las famosas redes sociales pero a la vez están solas frente a un ordenador.

El espíritu humano como señala Kierkegaard es la manifestación del yo, es decir las necesidades y angustias del hombre se manifiestan indefectiblemente en los grandes vacíos que se van creando en el interior del ser humano, los cuales no pueden ser saciados con cosas materiales o redes sociales, por ende el espíritu manifiesta esta su inconformidad mediante una constante angustia que lleva al hombre a vivir en una especie de inconformidad eterna.

Todos los sistemas político – económicos siempre han buscado mitigar de alguna forma estas necesidades del espíritu humano, tanto el capitalismo como el socialismo buscan infructuosamente la manera de saciar los vacíos existenciales de la humanidad y aunque parezca contradictorio lo hacen de manera similar, es decir enfocándose única y exclusivamente en el ámbito económico - social, lo que ambos sistemas ignoran de manera premeditada es que el ser humano no solo es materia sino que también es espíritu y es justamente este el que muchas veces resulta indomable.

El ser humano es la única criatura que tiene la capacidad de angustiarse, su personalidad es altamente compleja y contradictoria, muchas veces es este mismo el que trata de encontrar la plena felicidad con la obtención de comodidades económicas y materiales, dejando de lado su mismo espíritu, esto da como resultado una inconformidad aun más grande ya que al no sentir la paz y el sosiego anhelado siente un fracaso absoluto en su vida y en su actuar.

La parte espiritual del ser humano es insaciable y es justamente esto lo que hace que la humanidad siga buscando su plena felicidad, por lo tanto el camino que este recorre desde su nacimiento hasta su muerte esta lleno de vacíos e inconformidades incomprensibles para una sociedad altamente materialista y consumista.

Nuestra sociedad post moderna llena de avances tecnológicos simplemente no acepta que estas necesidades espirituales no puedan ser saciadas con todas las comodidades que esta oferta en sus diversos sistemas económico – políticos, simplemente no existe compatibilidad entre un ser espiritual con un capitalismo de mercado depredador o con un socialismo totalitario.

No hay respuesta a esta cuestionante simplemente porque no se las quiere encontrar, premeditadamente se quiere excluir la dimensión espiritual del ser humano porque con ella se trata de excluir también a DIOS, la ecuación es simple un ser sin espíritu y sin DIOS resulta mucho más fácil de controlar y maniatar, mientras que una sociedad espiritual y con FE tiene una alta dosis de inconformidad y por ende comienza a cuestionar la injusticia y la pobreza.

La constante angustia del ser humano tiene el rostro de DIOS y solamente con EL y mediante EL puede llegar a ser saciada en un abrazo de FE y de AMOR entre el creador y su creatura.