lunes, 5 de diciembre de 2011

LAS TENTACIONES DEL PODER

El poder enceguece corrompiendo el alma y el corazón humano, lo triste es que después de un ejercicio de poder abusivo o absoluto los actores principales terminan sus días sin pena ni gloria, eso si, con serias consecuencias políticas, económicas y sociales para con sus pueblos, esto es una sentencia histórica, vasta con revisar datos de regimenes que optaron por un ejercicio arbitrario de poder para darnos cuenta que estos trajeron consigo escalas grandes de violencia y pobreza.

Las leyes y normas justamente están para frenar cualquier intento de abuso en el ejercicio del poder, lastimosamente cuando este es hegemónico muchas veces pasa por encima de la norma o simplemente la modifica a placer para que  termine siendo un instrumento más de este, desvirtuando así su naturaleza, el absolutismo como forma de administración estatal viene siendo el viejo enemigo de la pobreza y desigualdad, es la vieja tentación a la cual lastimosamente el ser humano sigue tropezando para mal de nuestra ya golpeada humanidad.

El abuso del poder y el consiguiente encegecimiento de quien temporalmente lo posee no es para nada un fenómeno nuevo, desde los inicios mismos de la sociedad vemos como han ido pasando uno tras otro varios intentos de regimenes hegemónicos, algunos por vía democrática y otros por la vía armada, en ambos casos los únicos aportes a la historia y a la humanidad fueron sangre y pobreza, y en esto hay que ser claros, la hegemonía de poder y el consiguiente abuso de este siempre han rebasado las posturas político – ideológicas, de ello encontramos tristes ejemplos tanto en gobiernos de derecha como de izquierda, demostrándose con ello que las tentaciones no distinguen entre capitalistas y socialistas, es más creo que la tentación del poder muchas veces se vale justamente de estas posiciones ideológicas para sembrar la ambición el corazón del ser humano.

Cuando un régimen trata de avasallar todos los órganos estatales, aunque este goce de cierto respaldo popular no puede llamarse a si mismo un gobierno democrático, ya que la democracia exige pluralidad mientras que el abuso de poder requiere hegemonía, un síntoma inequívoco de una política totalitaria es la falsa idea de tener para si tota la verdad, es decir que todas sus acciones y actos tiene legitimidad absoluta por ser estos dueños únicos de esta, justamente de ahí nace todo el absolutismo y la arrogancia característicos del totalitarismo, solo reconocen “su verdad” sin darse cuenta que la única verdad solo puede ser REVELADA por EL DIOS SUPREMO, y nosotros los seres humanos solo llegamos a la verdad plena justamente a través de EL, de ahí es donde nace el empeño de los que ejercen el poder hegemónico de tratar de eliminar o aplacar toda visión de FE que enseñe justamente esto.

El ejercicio del poder en si mismo no es malo, ya que ninguna administración de gobierno podría llevar a cabo sus políticas publicas y económicas sin una adecuada utilización del poder administrativo, coactivo y coercitivo, lo que ocurre es que la tentación del abuso o del absolutismo primero se manifiesta como una simple idea o pensamiento el mismo que poco a poco va ganando terreno para luego tratar de llevarla a cabo, lo triste de esto es que siempre los sueños de hegemonía y de eternidad humana se van truncando con el paso del tiempo, vanas son las ambiciones de poder eterno debido a que este es simplemente pasajero, trayendo consigo solo pobreza, muerte y soledad.

El ser humano por definición no es eterno y solo podrá alcanzar la trascendencia y la eternidad a través de DIOS y no por esfuerzos propios ya que estos siempre terminan siendo ineficaces y perecederos, el totalitarismo, la hegemonía, el abuso, la arrogancia son solo un puñado de tentaciones que van ligadas al uso del poder, lastimosamente este siempre tratara de enceguecer al que lo ostenta para de esta manera envilecerlo y utilizarlo como una simple marioneta.

El poder es efímero y temporal, creer que este es eterno es simple  arrogancia y vanidad ….