lunes, 14 de diciembre de 2009

EL BURRO, LA ESTRELLA, LOS PASTORES Y EL PESEBRE

El burro, la estrella, los pastores y el pesebre son figuras tradicionales de La Navidad; ¿pero entendemos en verdad el verdadero alcance de estas imágenes?, sin ser experto en el tema, ni mucho menos, tratare de realizar en las siguientes líneas una pequeña reflexión sobre estas representaciones ya clásicas del nacimiento de Jesús.

EL BURRO. El asno o el burro, por una parte es despreciado como testarudo y necio, y por otra, apreciado como útil y manso, en el, van unidas estas dos concepciones contradictorias, lo que hace que su figura tenga un papel clave en las tradiciones de Navidad, y, ¿es que acaso el ser humano no es igual?, necio y testarudo por un lado, y por el otro útil y manso, en los relatos bíblicos, el burro es útil y carga en su lomo al Mesías, al Salvador, con humildad lleva la preciada carga. Dios nos da una gran lección en el humilde burro, y es que muchas veces una criatura irracional puede estar mas cerda de Dios, que un hombre culto, glamoroso, con grandes hazañas, pero a la vez necio y testarudo; como ven, no es la calidad de burro lo que hace que este sea útil y digno de llevar al Mesías, sino mas bien su actitud; San Ambrosio con gran sabiduría decía lo siguiente: “aprende del burro a llevar a Cristo, aprende con diligencia a ofrecerle la espalda de tu espíritu, aprende a estar bajo Cristo, para que puedas estar sobre el mundo”

LA ESTRELLA DE BELEN. En sentido genérico, las estrellas son un símbolo de la armonía cósmica creada por Dios, ya en el relato bíblico del nacimiento de Jesús, la estrella es la que guía a los tres magos de oriente hacia su encuentro con el Mesías; sobre esta figura se ha realizado numerosas investigaciones, conjeturas, investigaciones, etc.; algunos señalan que la Estrella de Belén, fue el famoso cometa Halley o algún otro similar, otros que fue una súper nova, o que fue la conjunción de varios planetas; si bien lo mas probable es que nuca lleguemos a saber con certeza lo que fue ciertamente la estrella en cuestión, lo que realmente debe importarnos es la función que esta realizo, la cual fue anunciar desde el cielo el regocijo de toda la creación por el nacimiento del Dios Niño; también nos debe llevar a la reflexión, que los únicos que se tomaron la molestia de levantar los ojos hacia el cielo y ver la señal que Dios mismo puso, fueron los que en ese entonces eren considerados como paganos, como infieles, mientras que los sacerdotes, sabios y poderosos, solo miraban brillar el resplandor de sus obras y de su oro.

LOS PASTORES. “La noche que María dio a luz al Niño Jesús, unos pastores que se encontraban por la misma comarca fueron visitados por el Ángel del Señor, la gloria de Dios los envolvió en su luz, y sintieron temor, y el Ángel les dijo, no teman, pues les e traído una buena noticia”; así relata el evangelio de San Lucas el anuncio por parte del Ángel del Señor a los pastores, avisándoles que el Salvador había nacido en la ciudad de Belén, esta buena nueva no se les anuncia a los sabios, ni mucho menos a los poderosos, son mas bien unos simples pastores los que son regocijados por la noticia, y son ellos los primeros en llegar a presentar su amor, y su veneración al Dios Niño, mientras que los doctos y entendidos, estaban mas absortos por sus logros y por su sabiduría, que su corazón se encerró en si mismo, no dejando pasar la luz del AMOR, es por ello, que la humildad de los pastores sobrepaso el ego de los eruditos, nuevamente nos encontramos con otra gran lección de Dios, en la balanza del AMOR, pesa mas la humildad y la sencillez, que el ego y las magnificencias humanas.


EL PESEBRE. El pesebre o lugar de reposo de los animales, en los tiempos de Jesús, no se encontraba fuera de la casa, sino mas bien dentro de la misma, en la planta baja de la vivienda, mientras que en el alto de esta estaban los aposentos; esto se debía principalmente para mantener el calor dentro la morada, y también evitar el robo de los animales; es en este pesebre, rodeado de bosta, pajas, y animales donde fue a nacer Jesús, el Hijo del Dios vivo, este no eligió el gran templo Judío, o los impresionantes palacios de Cesárea o de Jerusalén, no opto por cunas de oro ni de madera tallada con arte excepcional para que nazca su hijo, mas al contrario, volvió a elegir la humildad y la sencillez, pues es ahí donde Dios encuentra la grandeza del Amor.

El burro, la estrella, los pastores y el pesebre, en su encuentro con el Dios Niño, fueron potenciados hasta su máxima expresión, trascendiendo en el tiempo y el espacio, desarrollando todas sus capacidades, siendo los únicos requisitos para esto, la humildad, la sencillez, y sobre todo el AMOR, dejémonos pues potenciar con el AMOR de DIOS, ya que estas cuatro figuras clásicas de la navidad, siguen esperando atentas para volver a trascender y brillar, ocultas en el nacimiento de tu corazón, donde Jesús quiere volver a nacer.