lunes, 7 de diciembre de 2009

ADVIENTO, ¿EN ESPERA DE QUE?

La palabra adviento viene del latín ADVENTUS, que significa, venida, llegada, y es usada para invitar a los fieles a que estén en espera del Señor.

Adviento, es pues, el tiempo de espera, pero su real significado ha ido cambiando a través del tiempo; por ser su inicio 4 semanas antes de la Navidad, muchos ligan al tiempo de adviento con la llegada de los aguinaldos, las comidas tradicionales de la época, la decoración de casas y avenidas con motivos navideños, de tristezas por la falta de algún ser querido, o de las vacaciones de fin de año, por ende viajes, despilfarros de dinero y los famosos regalos de navidad; todo esto va ligado al adviento de manera coyuntural, ¿pero es esto lo que realmente esperamos?.

Hace mas de dos mil quinientos años, ya el profeta Isaías señalaba que una doncella quedaría encinta, la cual daría un hijo varón, que llevaría el nombre de Emmanuel, que significa Dios con nosotros; con el nacimiento de Jesús esta promesa, esta profecía se cumplió, por ende la espera termino en la encarnación del Hijo del Dios único.

Dos mil y pico años después volvemos a seguir en espera, ¿pero en espera de que?, los mas media han ido mellando el verdadero sentido del adviento, poco a poco los iconos y símbolos mediáticos y mercantilistas, como ser el famoso Papa Noel, pusieron de lado y en muchos casos en el olvido la figura prometida por Dios en la boca del profeta Isaías, es decir Jesús, dejando de ser una conmemoración espiritual y de Fe, para convertirse en una fiesta de regalos, bailes, champán y banalidades; es por este motivo que el adviento, esta espera, ya no llena la expectativa del corazón del ser humano, si bien en algunos casos las atenciones materiales causan cierta alegría, por el otro lado, la escasez de estos, generan tristezas y desigualdades palpables en cualquier sociedad; por ende, esta espera ya no causa satisfacción, sino mas bien angustias y decepciones.

Vivimos en una sociedad global desigual, mientras muchos esperan viajes y regalos, la mayoría espera tener, por lo menos, una comida digna para su familia, algunos brindaran con coca cola, vino o champán, en cambio la mayoría, no tendrá ni agua potable para beber; para los más favorecidos, el adviento tiene un carácter comercial, mientras que en los mas necesitados, casi pasa desapercibida.

En el caso de la Fe cristiana, en especial la religión católica, adviento es la etapa de preparación, de espera, de los fieles, para la venida del Señor, para ello existen varios símbolos que son utilizados para vivir este tiempo de espera, pero lastimosamente muchos de los creyentes, tampoco logran llenar su corazón y sus anhelos, puesto que los ritos y celebraciones religiosas, en una gran mayoría no trascienden a lo humano, y se queda en el ámbito netamente espiritual, casi de resignación, de espera de un milagro que cambie la realidad social complicada en la que vive el ser humano,  por ende se vive en la misma angustia y en la misma resignación que hace 2.500 años, cuando el profeta Isaías, profetizaba la llegada del MESÍAS, del ungido de Dios, seguimos esperando a ese CRISTO que de un solo toque, o de un plumazo (al estilo 2012) cambie todo lo malo , todos los sufrimientos e injusticias, para luego implementar su voluntad en la tierra.

Adviento es el tiempo de espera, eso si, pero también tiene que ser sin duda alguna, un tiempo de cambio, de solidaridad, de trabajo por la igualdad y la justicia, de la compasión y la acción por los mas necesitados, eso es y debe ser el adviento; no hay que olvidarse que la promesa de Dios ya se plasmó en la persona de Jesucristo, por lo tanto El Creador ya cumplió con su parte, se dio a el mismo en Jesús, se hizo uno de nosotros, para después sacrificarse por nuestra salvación; ahora es nuestro turno de responder a ese amor incondicional de Dios, ¿y como lo respondemos?, pues aunque suene simple, es muy complicado, se le responde con AMOR, ese amor que no se calla, y que no puede permanecer inerte e inmóvil, sino mas bien que nos motiva, nos lleva y nos obliga a cambiar las injusticias y las desigualdades, aunque en el proceso muchas veces se ponga la propia vida en juego, ese amor que cambia realidades, que no busca reconocimiento, solo sacrificio.

Es justamente ese Amor, el que le hace falta al adviento, es tiempo de dejar de esperar y empezar a actuar, pero sin perder la Fe en el pronto regreso de Jesús, esperándolo con la acción que nos motiva el amor y no en el miedo de la perdición o del juicio final.

Adviento es espera, eso si, pero mientras esperamos con el corazón, empecemos a actuar con El Amor, dejando de lado lo temporal, para poner la mente fija en lo celestial, solo así, en este tiempo, dejaremos de lamentarnos por las injusticias, sufrimientos y las desigualdades del ser humano, para convertirse en una época de amor y solidaridad, ambos contestatarios y firmes ante las miserias humanas.