lunes, 7 de septiembre de 2009

EL DIABLO ES MAS PENDEJO

Desde el principio de la humanidad la batalla del bien y del mal ha jugado un papel importantísimo en la construcción de ideologías, creencias, mitologías, y dogmas religiosos, en todas las civilizaciones del mundo.
En el antiguo testamento se hace alusión al ángel caído, que sintió envidia de Dios y fue expulsado del cielo; tomando como base lo expuesto, a partir del año 313 d.c., la totalidad de las religiones cristianas (católicas, evangélicas, pentecostales, pseudo-cristianas, etc.), basaron sus predicaciones, en la lucha contra este ángel caído, cuya única misión en la tierra es la de alejar al ser humano de su destino inmortal a lado del Dios creador; teólogos y religiosos en su empeño de adentrarse en estas doctrinas crearon verdaderas obras de miedo, sobre el diablo y sus legiones, siendo la mas famosa de ellas, la “Divina Comedia” del teólogo italiano Dante Alegeri. (El libro es largo y tedioso, personalmente prefiero la película Seven con Morgan Freman, es menos aburrida)
Como dijimos, durante siglos, la base de la predicación de la totalidad de las iglesias cristianas fue la lucha contra el mal, alejándose de los principios del Evangelio, para abrazar corrientes filosóficas griegas (Platón y Aristóteles) representantes de ello son: San Agustín y Santo Tomas; fruto de ello, es el nacimiento de la inquisición, tanto católica como protestante, ambas haciendo el papel de policías del cielo, arrestando y juzgando a todo aquel que contradiga sus normas, o simplemente piense diferente.
Así, llegamos al siglo 20, entre fuertes contradicciones entre la fe y la razón, con la infalibilidad Papal (concilio Vaticano I) por parte de catolicismo romano, como bandera contra las nuevas corrientes ideológicas que invadían al mundo (racionalismo, evolucionismo, etc.) o el nuevo milenarismo (fin del mundo), por parte de las iglesias evangélicas; ambas instituciones estaban mas enfrascadas en su lucha contra el mal diabólico de los nuevos pensamientos de los siglos 19 y 20, que no se dieron cuenta, o no quisieron darse cuenta, del verdadero peligro que se cernía en Europa; la primera guerra mundial fue el prologo del desastre, a raíz de esta nace el Nacional Socialismo Alemán, y de la mano de Adolf Hitler, la segunda guerra mundial, con mas de 60.000.000 de muertos, de los cuales 3.5 millones eran judíos (el pueblo de Dios en el antiguo testamento) ; ¿y que paso con las jerarquías eclesiales y su tenaz lucha contra el demonio caído?, simplemente callaron o se aliaron al nazismo y al fascismo.
Con la finalización de la segunda guerra, Europa toma dos corrientes filosófico – religiosa, por un lado una visión negativa de la sociedad y del ser humano; Jean Paul Sartre describe esta realidad del pensamiento europeo en su obra La Nausea, en la cual puntualiza la perdida de esperanza del ser humano, nace así el laicismo, como rebelión del hombre ante Dios, después de lo horrores de la guerra, el ser humano reniega de la presencia divina en la tierra (¿es que acaso Auschwitz, Hiroshima y Nagasaki no ameritan eso?); y por el otro lado, en especial en España e Italia, la ala de la Iglesia que simpatizaba con la ultra derecha europea, crea su propia orden religiosa, llena de requisitos y discriminaciones, nace así el OPUS DEI de la mano de José Maria Escriva de Balaguer; la iglesia europea tiene así un renacimiento, pero no para estar a lado de su pueblo, como mandan los evangelios, sino para estar a lado de los ricos y poderosos.
La Latinoamérica post guerra, se vio invadida por cientos de criminales de guerra, los cuales lograron escapar de la justicia europea, gracias al denominado “corredor de las ratas”, propiciado por el vaticano, para llevar a estos asesinos a tierras seguras, muchos de ellos tuvieron acogida en países como Argentina, Paraguay, Brasil, Chile y Bolivia, donde se aliaron nuevamente a la ultra derecha nacionalista de estas naciones, y la jerarquía eclesial de ese entonces, nace así en el continente una ola de dictaduras militares terribles, siendo resultado de ello, varios miles de muertos, desaparecidos, torturados, violaciones a los DD.HH, etc.
Paralelamente a estos sucesos nace una nueva manera de ver y de hacer teología en Latinoamérica, con mas contenido social, anunciando y denunciando los abusos de las dictaduras, reflexionando sobre la opción que la iglesia debería tener por los pobres, muchos de estos nuevos teólogos, fueron perseguidos, asesinados, silenciados, expulsados de la iglesia, varios de ellos fueron verdaderos mártires del Evangelio, como Mons. Romero, o el sacerdote Luís Espinal, lo curioso de esto es que ninguno de ellos fue nombrado “santo” por el Vaticano, mientras que José Maria de Balaguer (fundador del OPUS DEI), ya se encuentra en los altares, parece nomás que vale mas el peso de la billetera, que las obras.
EEUU, para contrarrestar la ola de la teología de la liberación, la cual consideraban peligrosa por su inclinación al pueblo necesitado, decide subvencionar la llegada de varios grupos religiosos con una mentalidad mas conservadora de derecha, llegan de esta manera a nuestro continente los “testigos de Jehová”, “la iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días” y un sin numero de iglesias evangélico pentecostales, todas ellas predicando sobre una salvación personal, y un futuro en la llamada “vida eterna”, en un Reino de los Cielos, lejano e inalcanzable, (muy parecida a la predica de los grupos ultra conservadores de derecha de la iglesia católica), de esa manera se logra silenciar parcialmente a la teología de la liberación, recordemos que el mismo cardenal Joseph Ratzinger (actual Papa) condena de manera abierta esta corriente, llamándola incompleta y descontextualizada, lo mismo pasa con la teología amerindia (de la cual me declaro partidario) en el día de hoy, es criticada y defenestrada por las altas jerarquías eclesiales.
En la actualidad definitivamente la jerarquía eclesial y la mayoría de los grupos evangélico pentecostales, se encuentran influenciados, por no decir dominados, por una derecha religiosa implacable, que no acepta cambios ni aperturas; ambas se encuentran enfrascadas en la lucha contra los anticonceptivos, preservativos, eutanasia, homosexualidad, etc.; estos son sus nuevos demonios a vencer, olvidándose por completo de aquellas palabras de Jesús, “por eso vengan a mi los afligidos y angustiados que YO les date descanso”.
Empezamos un nuevo milenio con atentados con tintes religiosos, como la de las torres gemelas, naciendo nuevamente una especia de guerra religiosa, entre creencias que comparten al mismo Dios, y los mismos libros sagrados; también salen a la luz un sin numero de acusaciones de pederastia contra la iglesia católica, y de fraudes, evasión de impuestos, prostitución y hasta trata de blancas contra varias iglesias evangélicas, curiosamente ambas siguen buscando al demonio para vencerlo en lo que ellos denominan “guerra espiritual” siendo esta, la base de su predicación, olvidándose del DIOS – AMOR de los evangelios.
Definitivamente el Diablo resulto ser más pendejo (más vivo) que nosotros, ya que mientras las distintas iglesias andan buscando al demonio por todas partes para vencerlo, se olvidaron de mirar dentro de ellas mismas, que es donde esta y habita.
No hay religiones verdaderas ni falsas, la búsqueda de Dios no se encuentra en los templos ni mezquitas, sino en el corazón humano, tan solo basta un corazón dispuesto, y nada más, así lo entendieron grandes personalidades como la Madre Teresa de Calcuta, Martin Luther King, Mons. Romero o Gandhi.
Mientras no entendamos esta verdad, el Diablo seguirá siendo más pendejo que nosotros.
Yo por lo pronto bailare nomás la diablada en Oruro al compás del chiru-chiru